Redacción Deporpress | Arranca la ‘era Garrido’ entre la incertidumbre y la esperanza. Ha empezado una nueva era en el Tenerife. El cambio en el consejo de administración, planificado torpemente desde agosto y ejecutado el pasado 14 de diciembre, ha dado paso a un nuevo proyecto institucional y deportivo. Ahora manda José Miguel Garrido, nuevo máximo accionista de la entidad blanquiazul.
Eso sí, el empresario madrileño no forma parte del órgano rector del club. Tiene a dos hombres de confianza en él: Santiago Pozas y Juan Guerrero. El primero ejercerá también como director general. El segundo se encargará de la parcela deportiva, lo que ha generado ya incomodidad en un Juan Carlos Cordero que enfila la puerta de salida.
Solo Conrado González, entre los integrantes del sindicado de acciones que forma junto a Garrido, Concepción y Achi, se ha quedado en el consejo. También repite Samuel Gómez Abril y se estrena la notaria Alba Aula. El próximo 10 de enero comparecerán ante los medios para aportar más detalles del proyecto que ahora comienza.
El ascenso es el primer objetivo. Irrenunciable y necesario para el éxito deportivo y económico. La única forma de hacer rentable una SAD, según ha explicado Garrido. Mejorar los ingresos para incrementar el tope salarial es el camino para crecer deportivamente. El objetivo, estar entre los seis más altos.
Paulino Rivero encabeza institucionalmente esta nueva etapa. Pudo llegar en 2016 y lo hace ahora, cuando casi lo daba por perdido, en una aventura difícil. Situado entre dos aguas, el hombre que le puso y el que detenta el poder, el expresidente del Gobierno de Canarias deberá unir antes de ejecutar. Que todos remen en la misma dirección para llegar a buen puerto.
La incertidumbre se apodera de la afición en esta nueva etapa. Muchos ansiaban un cambio, pero muchos también dudan de la fórmula. El tiempo dará y quitará razones.