Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | El 24 de junio es una fecha maldita para el tinerfeñismo. Los recuerdos negativos inundan en cada aniversario a la afición birria, por lo que pudo ser pero no fue. Hace tres años, el Tenerife se quedaba a las puertas de la Primera División, cayendo 3-1 en el duelo de vuelta contra el Getafe que rompía las ilusiones de la élite; pero no es el único sabor amargo reciente. Concretamente, hace ocho años, se vivió otro episodio dramático: la Ponferradina silenciaba a los 18.000 presentes en el Heliodoro Rodríguez López, haciendo bueno el 1-0 firmado en El Toralín para imponerse en la vuelta (1-2) y dejar en la cuenta del retorno al fútbol profesional del representativo blanquiazul. Un día que sirve para aprender de errores, de la cara más amarga de este deporte y también para valorar lo que significa jugar en el fútbol profesional. En Deporpress, recordamos aquella cita con un futbolista que lo vivió desde el terreno de juego: Aridane Santana.
Dani Cerdeña: Ocho años de una cifra maldita. Lo que pudo ser una fiesta, se convirtió en un entierro. ¿Cómo recuerda aquella cita del 24 de junio de 2012?
Aridane Santana: Íbamos al Heliodoro con un resultado factible, aunque no favorable. Veníamos con mucha ilusión, ya que sabíamos que el campo iba a tener un ambiente increíble. Toda la gente estuvo apoyando en todo momento, pero el resultado no fue el que queríamos. Fue un trago amargo, quizás el mayor de todos durante toda mi carrera deportiva, tanto por esa ilusión como por cómo estaba el Estadio. Al final, se consiguió al año siguiente.
DC: Fue una olla de presión, con 19.000 espectadores calentando el partido desde los prolegómenos. Pero no fue suficiente. ¿Fue una espinita difícil de quitarse por no poder regalarse ese regreso a Segunda?
AS: Fue un ambientazo. La gente se volcó y el equipo había trabajado bien durante la temporada, después de un año complicado con cambios de entrenadores, aunque yo llegué durante el mercado invernal. Llegamos a ese último partido con ganas de conseguirlo por nosotros y por nuestra afición ese ascenso. Queríamos devolverlo al fútbol profesional en este primer año. Íbamos con esas ganas e ilusión, pero no pudo darse.
[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»right»]»No me sentí inferior a la Ponferradina hasta la expulsión de Kitoko».[/quote]
DC: Fue un año complicado, con varios relevos en banquillo. Y muchas prisas. Pero el equipo se plantó en la final, merced también a la buena mano de Quique Medina como técnico. Durante esos 180 minutos del global, ¿sintieron desde el campo que la Ponferradina fue muy superior en la ida y la vuelta?
AS: La llegada de Quique dio tranquilidad a todo: equipo y entorno. Llevó al club hasta el playoff en buenas condiciones, sacando eliminatorias adelante en campos complicados. De aquellos 180 minutos, es cierto que la Ponferradina contaba con un gran bloque de buenos futbolistas, pero no me sentí interior hasta el momento que expulsan a Ritchie (Kitoko) y nos marcan el penalti. Ahí, la eliminatoria se pone cuesta arriba. Uno menos, tener que remontar con tres goles… pero siendo sincero, no sentí esa inferioridad. Perdiendo 1-0 en la ida, mis vibraciones era que podríamos sacarlo en nuestro campo con el apoyo de la afición.
DC: Sin duda, ese fue el punto de inflexión: penalti, expulsión de Kitoko y gol de Yuri. Tres goles eran una misión utópica. El Heliodoro se quedó mudo, como si fuese un velatorio. ¿Cómo sintió aquel momento?
AS: Lógicamente, fue un mazazo gordo. Con el penalti y expulsión, todo se pone cuesta arriba. Te quedas como diciendo: qué está pasando. Pero esto es fútbol y sabemos que todo puede sacar. Lo afrontamos como esa carga amarga.
[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»left»]»Me pasé todo el verano dando vueltas a la cabeza; fue jodido».[/quote]
DC: Aquel partido ofreció también la otra cara del fútbol. Las declaraciones de Yuri sobre las supuestas llamadas en la semana previa, las provocaciones en la celebración y la desafortunada reacción de un sector de la hinchada con el lanzamiento de objetos. ¿Molestó desde el vestuario esa difamación previa y gestos posteriores?
AS: Quien me conoce, sabe que ese tipo de cosas no me gustan. Rechazo ese tipo de gestos. Pero cada uno debe afrontar en consecuencia de los actos que comete. Él dijo eso, pero es a nivel individual suyo. Lo único que queríamos era ganar y subir a Segunda, independientemente de sus declaraciones o gestos. Estábamos centrados en nuestra ilusión junto a la de la afición, pero no pudo ser. Quizás no tuvimos esa pizca de fortuna o acierto necesarios para certificarlo durante esos dos encuentros.
DC: Imagino que el resto del día fue eterno: los minutos restantes, el pitido final, la retirada a vestuarios y los días siguientes. ¿Cómo lo pasó en lo personal?
AS: Si te digo la verdad… creo que me duró hasta que arrancó la pretemporada del curso siguiente. Fue jodido porque teníamos mucha ilusión, con una plantilla buena y donde nos recompusimos con trabajo duro a tanto cambio de entrenador. El equipo se supo adaptar a cada momento. Pasé aquel verano dándole vueltas a la cabeza, viniéndote a la memoria muchos partidos, minutos, esa lucha sin recompensa… Y con el añadido de una gente que estaba volcada con nosotros: como nos recibió y despidió pese a no haber conseguido el objetivo. Nunca lo olvidaré. Tengo imágenes en casa de ese día, pese a no ser alegría, pues me quedo con esa reacción positiva de la afición. Cuando se consiguen los objetivos es fácil, pero ahí demostró la afición del ‘Tete’ lo grande que es.