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Aridane: algo más que un delantero

Redacción Deporpress | La trayectoria de Aridane Santana ha estado marcada por luces y sombras. Y es que el delantero gran canario ha vivido momentos muy dulces como blanquiazul, siendo pichichi y consiguiendo el ascenso a Segunda División, mientras que también ha tenido que superar tragos algo más amargos, como los pitos que sufrió en su propio campo, muchas veces injustos y por seguir las órdenes que le daban desde el banquillo.

El delantero grancanario llegó a la Isla en enero de 2012 con 24 años procedente del Leganés, donde jugó la primera parte de la temporada, habiendo anotado tan solo un gol. Un año antes en el Universidad de Las Palmas, donde anotó 12 tantos, datos le valieron para despertar el interés del Leganés y posteriormente del Tenerife. En ese segundo tramo de campaña fue capaz de anotar cinto tantos en 17 encuentros disputados, solo siete de ellos como titular.

El cariño por el jugador gran canario creció exponencialmente la siguiente campaña, la del retorno a Segunda División. Sus 27 goles fueron, sin lugar a dudas, el motivo más claro del regreso a la categoría de plata, convirtiéndose en una de las piezas clave del esquema de Álvaro Cervera. Sus guarismos resultaron tan llamativos que el jugador, que llevaba varias semanas negociando al no aceptar en un primer momento la oferta de prolongación de su contrato que había puesto sobre la mesa el club, aceptó finalmente renovar con la entidad blanquiazul. De hecho, en aquel momento, Quique Medina hizo una excepción a su norma de ofrecer solo dos años de contrato y le dio uno más al que fuera pichichi de la Segunda División B en la temporada 12/13. Ya en Segunda División, nueve goles y un trabajo casi perfecto junto a Ayoze Pérez convirtieron al delantero gran canario en uno de los más queridos de la afición.

Sin embargo, esta temporada que ha terminado, los aplausos se tornaron en pitos. En una temporada con muchos cambios y con dificultades casi desde el principio, Aridane sufrió las embestidas de cierto sector del Heliodoro, al menos hasta la salida de Álvaro Cervera del banquillo blanquiazul, y nunca levantó la voz para quejarse de la opinión que había sobre él. En referencia a los pitos del Rodríguez López, el delantero gran canario piensa que el fútbol no tiene memoria, “pero no solo en el Tenerife, sino en cualquier equipo”. Y es que el atacante blanquiazul reconoció que solo se vive “el presente”, porque “vienen competiciones nuevas, equipos nuevos y es el trabajar día a día”. “Hay gente que sí tiene memoria y hay gente que no”, reveló en enero de este mismo año. Al final, y tras haber participado en torno a la mitad de minutos que su primer año, el atacante ha optado por la salida de la entidad.