Por @juanjo_ramos
Descansa el Tenerife después de cuatro meses y medio que no difieren mucho de los de 2014. Sigue siendo un equipo mejorable, que no da el salto de calidad necesario para ser un aspirante al play off, no atrae más público al Heliodoro ni ofrece un juego brillante. ¿Qué ha cambiado? La crítica.
Crítica que hace un año se cebaba con el entrenador, culpable de aburrir con el espectáculo que proponía y, como consecuencia, de vaciar el estadio. Aquel equipo tenía un buen goleador (Ifrán), igual que este (Lozano). No derrochaba fútbol en su centro del campo (ahora tampoco), pero daba oportunidad a la cantera (como el de esta temporada con Martí). Tenía los mismos puntos que ahora (22) y estaba a la misma distancia del descenso (tres puntos). ¿Qué ha cambiado? El ambiente.
Ambiente irrespirable en 2014, pero de paz y esperanza en el cierre de este 2015. ¿Por qué? Principalmente porque los interesados en azuzar el fuego de las críticas comen hoy del plato que desdeñaban hace 365 días. Tragan ahora lo que consideraban inaguantable. Se disfrazan de pacificadores mientras centran sus esfuerzos en el ámbito institucional. Siempre a la espera de un futuro mejor… para sus intereses. Otros no hemos movido ni medio centímetro nuestro criterio.
Criterio que nos hace defender que la esperanza e ilusión que ahora sentimos es perfectamente comparable a la de hace un año. Pero también la preocupación. Como entonces, el Tenerife necesita refuerzos en el mercado de invierno. Como entonces, se mueve en una Liga igualada y que da muchas oportunidades. Y como entonces, se mueve en el terreno de la urgencia. Porque si quiere dar ese salto que nunca llega es ahora o se le hará tarde.
Tarde como se le está haciendo al Iberostar Tenerife. Algo me dice que el trabajo en el mercado estival de fichajes no fue tan acertado como en anteriores campañas. Que mover más fichas de las acostumbradas siempre es un riesgo y el proyecto 15-16 de los aurinegros no acaba de arrancar. De hecho, empezó torcido al prescindir de un hombre de la valía de Alejandro Martínez. ¡Ojo! No es culpa de Txus Vidorreta, pero en Sevilla vi a un equipo al que le faltan cosas. Espero que Félix Hernández y los suyos sepan insuflar lo que falta: energía.
Energía como la que transmite el CV Fígaro Haris. En su primer año en Superliga se ha clasificado para la Copa de la Reina y ya es la principal alternativa al favorito Naturhouse Ciudad de Logroño. Ha sido un extraordinario 2015, con título de Copa Princesa y ascenso incluidos, para un club de apenas cuatro años de vida. El lado blanquiazul del voleibol tinerfeño por fin respira y, en estas vacaciones, descansa.