Por @juanjo_ramos
Acaba la temporada y lo hace mejor de lo que pensábamos en agosto y mucho mejor de lo que creíamos posible en noviembre. Llegará el momento de hacer balance en diez días, pero está claro que el gran error estuvo en la continuidad de Raúl Agné. La llegada de José Luis Martí, hombre de paz para el entorno por su talante y su pasado blanquiazul, ha serenado la división del tinerfeñismo. Al menos hasta que se acerque la fecha de las elecciones, que parece todavía lejos en el tiempo.
Duelen todavía, por lo reciente, la derrota en Alcorcón por lo injusta. Y la de Mallorca, una mácula en la trayectoria de actitud irreprochable del equipo en esta segunda vuelta. No digamos las actuaciones arbitrales, un lastre cuando de remontar puntos y puestos se trataba. En realidad, el desafío era mayúsculo porque un equipo en descenso y sin patrón de juego en la undécima jornada difícilmente podía convertirse en candidato al ascenso meses después. Y el Tenerife, al menos, lo pareció.
Hay base para la próxima campaña. Pero no nos quedemos con la sensación de que vale con dos retoquitos. Porque los rivales también mejorarán y la plantilla insular tiene carencias… y cumple años. ¡Ojo! Que la columna vertebral (Dani Hernández, Carlos Ruiz, Aitor Sanz, Vitolo y Suso) está formada por futbolistas que han superado la treintena. Les queda recorrido. Pero necesitan competencia y/o sustitutos. No es menos cierto que hay gestiones que determinarán el mayor o menor grado de modificaciones en la plantilla, como la prolongación de las cesiones de Saúl o Choco Lozano.
No cabe duda de que la continuidad de la pareja Nano-Choco supondría un excelente punto de partida para un Tenerife ambicioso. Pero también lo sería la de Javi Lara, jugador de extraordinaria calidad. Es verdad que se ha difuminado en el último mes, pero confío plenamente en lo que podría aportar si se quedara y se sintiera importante. Tengo más dudas con Moutinho si su fichaje condiciona la llegada de un zurdo con más gol.
Todo esto llega ahora mismo. Los ascensos se planifican desde mayo, se cimentan con un buen inicio de Liga en agosto y septiembre, se refuerzan en enero y se celebran en mayo del año siguiente. Y siempre, siempre, siempre vienen acompañados de un ambiente como el de los últimos meses en el Heliodoro: puro viento a favor. Que no nos roben la ilusión.