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Apuesta por el efecto Valdano

Redacción Deporpress | Pep Lluis Martí llega este jueves a la isla para ser presentado como nuevo entrenador del CD Tenerife y dirigir su primer entrenamiento por la tarde en El Mundialito, lugar que le es de sobra conocido .

Desde la 2000/01 hasta el final de la 2002/03, Martí defendió la camiseta blanquiazul en 119 partidos, y a partir de ahora lo hará en calidad de entrenador. Será su primera experiencia como primer técnico en categoría profesional, aunque militando todavía en las filas del Tenerife como jugador, hizo algún pinito ayudando a los chicos de la base.

Con Martí, Miguel Concepción se ha mirado en el espejo del desaparecido Javier Pérez. Buscan los dirigentes de la entidad un efecto similar a la decisión, tan sorprendente como inusual, que tomó Javier Pérez allá por el mes de abril de 1992. Por aquel entonces, con los blanquiazules en Primera División, las cosas no marchaban bien sobre el terreno de juego, por lo que se decidió dar un giro de 180 grados y apostarlo todo a una carta…que resultó ganadora.

Dirigía el Tenerife Jorge “Indio” Solari, que había empezado en el banquillo la temporada 1991/92. En la jornada 30 de Primera División, y después de sumar su última victoria (1-0) ante el Zaragoza unas semanas antes, el equipo encajó tres derrotas consecutivas (Oviedo 2-0, Atlético de Madrid 0-1, y Osasuna 2-0), que le hizo caer al 16º puesto a solo dos puntos de los puestos de descenso, y con Valencia y FC Barcelona como siguientes compromisos.

Entonces, Pérez decidió confiarle el futuro del club para eludir el descenso y reactivar al grupo a Jorge Valdano, Campeón del Mundo con Argentina como jugador y con una notable trayectoria futbolística, pero con casi nula experiencia en los banquillos. Valdano era comentarista de fútbol en televisión y radio cuando recibió la llamada de Javier Pérez. El argentino se encontraba de hecho en Turín para presenciar un partido de competición europea entre el Torino y el Real Madrid en esos momentos.

La propuesta era clara. Ocho partidos por delante para salvar a un equipo que debía medirse a valencianos, culés, Athletic o el Sevilla de Zamorano y Suker. Ocho partidos para un auténtico novato de los banquillos que finalizó el curso de entrenador unos meses antes (1991) y que había rechazado al Huracán de su país como primera propuesta.

Una situación muy similar a la de Pep Martí, nuevo entrenador del CD Tenerife y espejo de aquel Tenerife que marcaría una época. También el balear dispone el título desde hace poco y también el balear llegará sin experiencia previa a un banquillo profesional. Eso sí, al menos Martí va a tener dos tercios de la temporada por delante para reflotar el proyecto.

Valdano debutó con dos victorias increíbles. Ante Valencia CF y FC Barcelona, ambas por 2-1, acallando las voces más críticas y sosegando un ambiente intranquilo por la llegada de un técnico desconocido. En aquellos ocho encuentros, Valdano logró  cuatro victorias, tres empates, y una sola derrota (Athletic 3-1), goleando por ejemplo al Sevilla (4-1). El CD Tenerife no tuvo problemas para conseguir la permanencia, eludiendo el descenso y la promoción (eran ligas de dos puntos por victoria), llegando a la última jornada del Heliodoro recibiendo al Real Madrid, al que también derrotó (3-2). Aquella sería la primera de las dos Ligas que el Tenerife de Valdano le birlaría a los merengues.

Jorge Valdano impuso como única condición para firmar la propuesta de Javier Pérez que el contrato incluyese la siguiente temporada, 1992/93. Y menos mal que se hizo, porque esa campaña fue la que empujó al Tenerife a lo más alto, logrando el quinto puesto final, solo por detrás de Barcelona, Real Madrid, Deportivo de La Coruña y Valencia. Un quinto puesto certificado en la última jornada, que supuso la histórica primera clasificación para la Copa de la UEFA, al derrotar al Real Madrid (2-0), de nuevo en la última jornada, y de nuevo sirviendo en bandeja de plata la Liga al FC Barcelona de Cruyff.

El reto de Martí ahora es similar. Aunque el Tenerife no está en Primera División, y los tiempos son otros, se encontrará un Tenerife en puestos de descenso, con una dinámica negativa y sin una identidad clara. Deberá el exjugador, como lo hiciera Valdano, insuflar un aire nuevo al equipo, impulsar la confianza individual y colectiva del grupo para poder respirar en una zona más tranquila de la clasificación que permita sentar las bases de un nuevo proyecto.