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Aprendizaje

Redacción Deporpress | El Tenerife enterró su buena racha en Soria. Alguna vez tenía que pasar pero, cuando sucede como en Los Pajaritos, es más cruel. El Numancia fue mejor que los blanquiazules en las áreas, potenció sus virtudes centrando una y otra vez desde los costados y tuvo el golpe de fortuna que le faltó a los isleños cuando un disparo de Nacho que no iba a puerta se convirtió en el primer gol del encuentro.

Pero el equipo de Etxeberría, pese a las bajas, compitió. No bajó los brazos y lo intentó hasta que el 2-0 terminó por condenar sus opciones. Se había advertido que el Numancia es un rival difícil de batir en su estadio e incluso lo complicado que resulta hacerle un gol.

Hoy comprobamos el por qué. Aitor Fernández fue esta vez el factor que desniveló la balanza del lado rojillo. Salvó el 0-1 en un testarazo de Longo cuando el partido andaba aún desperezándose y el Tenerife tenía fuelle para morder en la presión. Sacó una mano salvadora en un remate de los de ‘9’ de toda la vida, abajo y a un costado, de los que suelen hacer daño y acaban en la red la mayoría de las veces.

No contento con eso, apareció una segunda vez para, de manera muy poco ortodoxa pero igual de efectiva, abortar un zapatazo de Milla que hubiese supuesto el 1-1. El derechazo del mediocentro blanquiazul volaba hacia la escuadra y solo el guante a mano cambiada del guardameta local impidió que fuese gol.

El Tenerife también echó de menos las bajas que tenía hoy. Alberto y Carlos Ruiz ofrecen cosas que no tuvieron los que les reemplazaron. Y los blanquiazules, sobre todo, con Casadesús en el campo, presionan mucho peor. La intensidad que ha abanderado el proyecto de Etxeberría desaparece con él sobre el campo. Porque los isleños recuperan la pelota más atrás que cuando Bryan Acosta ejerce de mediapunta y porque se le eligió para filtrar balones a Longo y para mezclarse con el resto y tampoco llevó a cabo esa misión.

No es el momento de hacer sangre con nadie. Ni de buscar culpables. No fue el día de muchos y otros, como Vitolo o Jorge Sáenz, jugaron muy condicionados por las tarjetas. Etxeberria trató de cambiar el panorama con las sustituciones, pero ninguno de los que entraron sumó demasiado ni cambió el panorama que ya había. Etxeberria, que es bastante listo, habrá tomado nota y seguro que, esta vez desde la derrota, demostrará con hechos que sus palabras de hoy en la rueda de prensa han servido de aprendizaje.