Redacción Deporpress| Emmanuel Apeh es el primer refuerzo del CD Tenerife para el curso 2020-21. El atacante nigeriano llega para cubrir una demarcación, la de delantero puro, bastante controvertida en los últimos tiempos dentro del conjunto blanquiazul. Pocos de los últimos ‘9’ que ha tenido el Heliodoro en el último lustro han convencido y, por esa razón, casi ninguno de ellos, salvo Lozano, tampoco estuvo más de una temporada en la isla.
RAMÓN MIÉREZ (2019-20): El delantero argentino fue una de las mayores decepciones de la última campaña. Llegó el verano pasado, procedente del Alavés en calidad de cedido, y su mentor, Víctor Moreno, reconocía que llevaba meses intentando traerlo a la isla. Mantuvo conversaciones para adelantar su llegada a la ventana del mercado invernal de enero de 2019, pero no prosperaron. El anterior director deportivo del Tenerife definió a Miérez como un jugador «de mucho carácter, un animal competitivo de intuición en el remate y con gran capacidad de sacrificio». Jamás mostró ninguno de esos cuatro rasgos en el Heliodoro. Solo fue capaz de anotar 1 gol, en la quinta jornada, en los 20 partidos que disputó. Apenas 6 veces disfrutó de la titularidad y únicamente se mantuvo en el campo en una ocasión durante los 90 minutos reglamentarios».
FERNANDO CONIGLIO (2018-19): Fue otra de las contrataciones fallidas de Víctor Moreno. Llegó cedido en el mercado invernal por seis para suplir las carencias ofensivas del Tenerife y con una opción para prorrogar su estancia que, afortunadamente, nunca se aplicó. Disputó un total de 614 minutos repartidos en 16 partidos. Fue titular 6 veces y solo jugó un partido completo. Abandonó el Heliodoro sin estrenarse como goleador. El día de su presentación fue definido por Moreno como «un delantero que es capaz de fijar a los defensas rivales, ayudar en la primera presión, que sea capaz de habilitar y que nos ayude en situaciones de remate. Nuestro fútbol ofensivo puede verse beneficiado con Coniglio», manifestó. Igual que sucedió con Miérez no se cumplió ninguno de sus vaticinios.
SAMUELE LONGO (2017-18): El italiano llegó a la isla cedido por una temporada procedente del Inter de Milán. Venía avalado por sus experiencias anteriores con el Espanyol (3 goles en 18 partidos en Primera División), el Rayo Vallecano y, sobre todo, el Girona. Con los catalanes había sido uno de los artífices del ascenso tras anotar 14 tantos en 37 partidos. La afición se esperanzó con su fichaje tras la decepción de haber caído en el playoff frente al Getafe y se sintió cautivada, desde el primer momento, por su estilo en el área adversaria. Las lesiones, especialmente una en el hombro por la que tuvo que pasar por el quirófano en abril de 2018, lastraron su rendimiento. Pero, aún así, marcó una docena de goles en 24 partidos e incluso logró anotar, por partida doble, ante el Rayo Vallecano y el Reus.
HAYTHEM JOUINI (2016-17): El atacante tunecino fue una exótica apuesta de Alfonso Serrano. Llegó a la isla con 23 años y nunca logró ganarse un hueco entre los titulares que escogía José Luis Martí para cada partido. Jugó 574 minutos repartidos en 19 partidos y solamente una vez logró completar los 90 minutos. Su adaptación al estilo del fútbol español no fue sencilla e incluso sufrió dos expulsiones, por roja directa, que interrumpieron los pocos momentos en los que parecía progresar durante la temporada. Con todo, fue capaz de anotar dos goles con la camiseta blanquiazul.
ANTHONY ‘CHOCO’ LOZANO (2015-16): El Tenerife fue el escaparate definitivo para este delantero hondureño, que sobresalía más por su capacidad para descolgar balones y jugar de espaldas a la portería que en tareas rematadoras. Alfonso Serrano confío en sus cualidades tras haberlo visto en acción con el Alcoyano, el filial del Valencia y la selección absoluta de su país. En su primera campaña en la isla, Lozano jugó 30 partidos y anotó 10 goles. En su segundo curso como blanquiazul creció más en cuanto a nivel de juego, pero se quedó en 9 dianas. Con todo, su buen papel en el Tenerife le sirvió para que el Barcelona lo reclutase para su filial, desde donde dio el salto al Girona, en Primera División. La pasada temporada fichó por el Cádiz CF, con el que logró el ansiado ascenso a la máxima categoría del fútbol nacional que no pudo conseguir en el Heliodoro.