Redacción Deporpress | Emmanuel Apeh inauguró el capítulo de fichajes del CD Tenerife, y del propio Juan Carlos Cordero, para la temporada 2020/21. Este ariete procedente del RC Celta de Vigo se convierte en el primer nigeriano en la historia blanquiazul; y el decimotercero procedente de dicho continente, según informa la cuenta de análisis Rivales del Tenerife.
El curso pasado, el representativo estuvo huérfano de jugadores made in África, pero en etapas anteriores contó en sus filas con Chilunda, aunque su paso fue más bien testimonial. En el filial hubo otro jugador tanzano, Faridi Mussa, pero no llegó a debutar con el primer equipo.
La otra camada previa vino con Haythem Jouini: el tunecino llegó a préstamo procedente del Esperance Tunis, pero no tuvo un rendimiento aceptable: dos goles en casi 700 minutos de juego resumen su paso por la Isla. Antes, aterrizó Rachid cedido por el Real Sporting en la 16/17, sumando un total de 170 minutos; el argelino juega en la actualidad en la liga de Túnez. La gran sensación fue Amath N’Diaye: el camerunés dejaba atrás su timidez fuera del campo para convertirse en una fiera indomable dentro, convirtiéndose en el pichichi, con doce goles antes de su marcha al Getafe en propiedad, previo pago de 3 millones de euros al Atlético de Madrid. Otro N’Diaye, pero con diferente final, fue el de Sylvain: llegó con 31 años a la Isla, después de haber subido y jugado en Primera con el Levante, pero no duró mucho en el archipiélago el mediocentro francés de origen senegalés.
Dani Kome fue otro producto de Camerún que se ganó el sentir y respeto blanquiazul con una temporada espléndida en la campaña 2008/2009, formando una pareja de ataque perfecta junto a Juanlu Hens, Alejandro Alfaro y Nino. Destreza y habilidad, siempre partiendo desde el costado hacia el interior, donde podían ponerle dos o tres jugadores por delante que nada lo detenía. El destino quiso que Dani se convirtiera en el héroe del ascenso en Montilivi, con un gol grabado en la retina de todos los tinerfeñistas.
La etapa en Segunda B dejó igualmente acento africano: Razak Brimah y Ritchie Kitoko. El portero natural de Ghana se ganó el cariño de la afición por su carisma, donde la falta de minutos fue patente ante la titularidad de Sergio Aragoneses; solo 180 minutos antes de su despedida, jugando ahora en el Linares Deportivo –rival del CD Marino en la fase adicional de ascenso a Segunda B-. Con Kitoko, la sala de máquinas adquirió músculo y sacrificio, llegando en el mercado de invierno del año del descenso a Segunda B; se quedó y fue un fijo en el primer año del intento retorno fatídico, hasta que salió a la división de plata de nuevo. Por último, está sin equipo tras la pérdida de categoría del Racing.
No duró mucho, pero dejó impronta de su enorme calidad a balón parado. Juvenal ha sido uno de los grandes últimos lanzadores de falta que vistió los colores blanquiazules, con el permiso de Luismi Loro y Cristian Álvarez. Nacido en Sabadell, pero con raíces ecuatoguineanas –donde fue internacional con dicho combinado nacional-, disfruta ahora como segundo de Antonio Hidalgo en el Sabadell.
En la década de los 90, Sudáfrica y Tenerife se unieron a través de la llegada de Nyathi y Motaung. Ambos formaron parte de las filas blanquiazules en Primera, concretamente en la campaña 96/97, pero compartieron un protagonismo residual.
El primero del Viejo Mundo en aterrizar sobre esta isla remonta vino de un destino extranjero relativamente cercano: Marruecos. El Ghareff dejó su sello en la Isla, siendo incluso parte partícipe del ascenso en la promoción ante el Real Betis, donde firmó uno de los cuatro tantos de la goleada en la ida del Heliodoro contra los verdiblancos.