Por @juanjo_ramos
Es imposible competir a gran nivel cuando, casi a las primeras de cambio, cometes un error por falta de tensión. Este síntoma, tan habitual en el Tenerife de esta temporada, ha lastrado de manera decisiva su trayectoria. Sin gol puedes sobrevivir, pero necesitas encajar poco. Y para conseguir esto último, se hace necesario defender con una alta intensidad y gran estabilidad en los niveles de concentración. Un equipo que defiende como un bloque, con las ayudas cerca, que es solidario y al que le duele perder cada disputa es un equipo mejor. Y sobre todo es un equipo que se prepara mejor para atacar a continuación.
El Tenerife no ha sido eso en toda la temporada. En la época de Joseba Etxeberria reinaba el desorden de una presión alta que, por mal ejecutada, se convertía en un suicidio. Con José Luis Oltra hay más orden, pero siguen los apagones. Y esos apagones permiten que Zozulia le gane la espalda a Alberto en el 1-1 de Albacete o que el Sporting te marque en un córner, rematando dos veces en tu cara, aunque fuera con la mano. Eso, por mencionar dos ejemplos recientes.
Resulta imposible, cuando tus niveles de acierto ante la portería contraria son tan bajos, convertirte en un equipo solvente si también regalas cerca de tu portería. Lo decía este viernes Oltra: “somos un equipo que hacemos las cosas bien de área a área”. Ocurre que los partidos se deciden, como bien sabe el técnico blanquiazul, en las áreas. Y ahí está la condena de 42 partidos que todos estamos sufriendo.
El problema del gol, generado al salir mal los fichajes de verano (los de Serrano), no se solventó en invierno (con los de Moreno). Por tanto, sigue ahí. Como una pesada losa que cargamos todos cada fin de semana con la mirada puesta en un cierre de temporada que no llega.
Para que el camino no se haga demasiado largo y acabe por engullirnos, convendría centrarse. Abril puede ser un mes decisivo para lograr la permanencia. Dos rivales directos, Rayo Majadahonda y Extremadura, darán al Tenerife la oportunidad de ganar su primer partido a domicilio. Hará falta personalidad para competir ante un equipo en racha, el primero, y otro arropado por su gente y con el motor de la ilusión del objetivo que es obligación para los blanquiazules. Y no es lo mismo. Porque la ilusión te hace estar alerta y la obligación invita al apagón. Y ya sabemos en qué acaba eso. De ahí que aceptar la realidad forme parte de este camino: el Tenerife es hoy un equipo que va justito para escapar. Céntrense.