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Ansiedad (4-5-15)

Por @RondosCutillas

El Tenerife vive los partidos de casa en un permanente sobresalto. La ansiedad crece en el vestuario en cada jornada que pasa sin conseguir la victoria y esa sensación se multiplica en la grada y el entorno. Y ya van seis. Ayer, ante el Lugo, debió ganar con solvencia por número de oportunidades, estuvo a un tris de perder tras encajar un gol en el minuto 88 y rescató un bendito empate a través de un penalti (gracias, árbitro) que llegó cuando ya se daba todo por perdido.

El punto sirve para aumentar a cuatro la distancia sobre la zona de descenso por gentileza de los errores del grupo de equipos que persigue a los blanquiazules, pero la situación sigue preocupando bastante porque buena parte de las opciones de permanencia se van a poner en juego lejos del Heliodoro. Y ya sabemos lo que suele pasar cuando a este equipo le toca jugar fuera de la Isla. El consuelo es que la igualada ante el Lugo supuso dar otro paso más, y que a los cuatro últimos les queda una jornada menos para intentar darnos alcance.

Resulta difícil encontrar otro equipo que tenga menos gol que este Tenerife. Y como al fútbol sólo se puede ganar marcando más que el rival, seguimos con el corazón en un puño y con la sensación de estar viviendo una y otra vez la misma película de toda la temporada. Al menos ahora se ha corregido el factor del regalo de goles y puntos a los contrarios por los errores de los porteros, especialmente desde la llegada del guardameta Dani Hernández en el mercado invernal. Algo es algo, y ojalá que sirva para que el grupo que dirige Raúl Agné logre aferrarse a la categoría sea como sea.

Volviendo al partido de ayer en el Heliodoro, el Tenerife hizo méritos para irse al descanso con un marcador favorable, pero diluyó todo lo bueno que hubo en su propuesta inicial cuando el Lugo, en la segunda mitad, se hizo con el balón y ensanchó el campo con las subidas por los extremos de Ferreiro y Manu. Los mediocentros locales, que habían robado un sinfín de balones en el primer acto, ya no llegaban como antes a la presión y el partido comenzó a girar hacia el lado visitante.

Con la grada dando por bueno el empate como mal menor en el epílogo, llegó el mazazo del tanto gallego en un contragolpe originado en un córner a favor del Tenerife en el que Vitolo se quedó como último hombre y al que, además, parecieron hacerle falta cuando trató de disputar el balón a la carrera con el delantero del Lugo. Agné dijo que su equipo se fue con demasiada gente arriba por la ansiedad de querer ganar y esa angustia por marcar es también la única razón que encuentro para justificar que Ifrán desaprovechase varias oportunidades claras, de las que un delantero como él no debe fallar nunca. Sinceramente el estado anímico es lo que más me preocupa de cara a esta semana.

Si el Tenerife es capaz de domar el sufrimiento que le están provocando las seis semanas sin ganar y las ocasiones de gol que desperdicia una jornada sí y otra también, afrontará el partido de El Sardinero con la autoconfianza que requiere un choque ante un rival directo como el Racing. Igual ha llegado el momento de pensar en positivo y ver el próximo encuentro como la gran oportunidad para dar un paso de gigante hacia la permanencia y no como el que puede meter de lleno al Tenerife en una situación en la que la ansiedad actual es un juego de niños.