Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | Ángel: «Me quitaría varios goles a cambio de estar mejor clasificados». El killer del Tenerife atiende a Deporpress antes de la visita al Real Oviedo, precisamente en una semana donde celebra su 37º cumpleaños. El ‘9’ confiesa que aspiraba a estar más arriba en términos colectivos, aunque agrega que no se rinde y que volverán a intentarlo el próximo año. «Mi reto es subir a Primera División».
Dani Cerdeña: ¿Cómo calificaría personalmente la vuelta al equipo de sus amores?
Ángel Rodríguez: Estoy muy contento por haber regresado a mi tierra y a mi club. Tenía muchas ganas de que empezara la temporada y demostrar que aún tengo ganas de jugar al fútbol y dar alegrías a la afición. Ha sido un año extraño, debido a la irregularidad que hemos tenido, pero en cuanto a goles y demás he vivido momentos chulos. Me quedo con eso.
DC: Está siendo una temporada difícil. De la ilusión a la decepción. ¿Cuál es su diagnóstico de la caída del equipo?
AR: Empezamos bien, con muchísimas victorias y alegrías para la afición. Teníamos bastante ilusión, aunque sabíamos que tendríamos rachas negativas, pero no tan largas. Ha habido tramos buenos, como al principio y los encuentros en positivo contra Eldense o Alcorcón, pero ese tramo de irregularidad nos ha llevado a zonas intermedias. No estamos cerca del descenso, pero si nos relajamos podríamos estarlo. Al final, estamos lejos del playoff, que es donde queríamos situarnos.
DC: Su nombre fue uno de los primeros que se vinculó al nuevo proyecto, rumoreándose desde finales de 2022. ¿Cómo se produjo todo y qué le convenció para dar el ‘sí quiero’?
AR: Primero quería acabar la temporada con el Mallorca. Sabíamos que el interés del Tenerife estaba encima de la mesa, ya que hubo varias reuniones en Mallorca y mucho interés durante la campaña pasada. Recibí llamadas de los propietarios, del presidente y de amigos como Suso o Ricardo. Después de una larga espera y con la tranquilidad de finalizar la temporada, lo medité bien y decidí dar el paso porque había mucha ilusión de por medio. Había ilusión por mi regreso y yo también tenía ganas de volver. Cuando ambas partes quieren entenderse es más sencillo. Quiero acabar esta temporada de la mejor manera posible, intentando quedar lo más alto y empezar una nueva con nuevas ilusiones, en un nuevo reto para ver qué pasa.
DC: ¿Qué es lo que más le ha llenado de su vuelta?
AR: Mi reto es subir a Primera División. Tengo varios años para intentarlo. Los propietarios del Tenerife también tienen ganas de conseguirlo y, entre todos, vamos a intentarlo por todos los medios. Ese ha sido uno de los grandes objetivos en mi vuelta: regresar para volver a jugar con el equipo de mi tierra en Primera. Sería una finalización estupenda para mi carrera deportiva. Ojalá pueda suceder.
DC: La dupla Gallego-Ángel se ha convertido en una misión casi imposible. Tener que elegir entre ambos le ha restado protagonismo. ¿Cómo lo ha llevado?
AR: Ha habido semanas frustrantes, pero también otras en las que lo he llevado con mucha profesionalidad. El míster cree oportuno hacerlo así por su forma de juego y hay que entenderlo, pues es quien toma las decisiones y debemos aceptarlas aunque no gusten. Es el que manda. Nosotros estamos aquí para trabajar a diario y demostrar que queremos jugar y hacerlo bien. Enric también es un gran futbolista que se merece jugar, tal como lo ha demostrado aquí durante muchos años. Cuando toque ser suplente, hay que intentar salir desde el banquillo y hacerlo lo mejor posible. Y cuando ser titular, lo mismo.
DC: Nueve goles en Liga y uno en Copa. Y el quinto mejor ratio goleador de Segunda. ¿Se encuentra satisfecho con los números o un delantero siempre quiere más?
AR: Siempre puede hacerse mejor, pero en cuanto a minutos-goles, estoy contento. Al final, son diez goles. Me hubiera gustado haber marcado muchos más, pero también soy consciente de que no he participado tanto. A nivel personal, estoy satisfecho. En lo colectivo, me hubiera gustado estar luchando por otros objetivos. Sinceramente, me quitaría varios goles a cambio de estar mejor clasificados, pero debemos afrontar los seis partidos que quedan con la finalidad de ganar el máximo que se pueda para acabar lo más alto.
DC: Desde su llegada al Tenerife, Aitor Sanz se ha convertido en su compañero de habitación. ¿Qué es lo que más le ha sorprendido del capitán?
AR: Para mí, ha sido un auténtico placer. Es uno de esos jugadores con los que merece coincidir en tu carrera, ya que te ayuda y tenemos una edad parecida. Lleva muchos años en el club y sabe cómo va todo esto. Cuando él habla, hay que escucharlo. Y si yo lo hago, imagínate todos los jóvenes que están empezando. Merece la pena aprender de él. Se ha ganado con creces finalizar su carrera como él quiera. Ha hecho grandes temporadas y suma 358 partidos, que no son pocos. Seguramente, tanto él como el club para que juegue aquí hasta que él quiera.
DC: Con 37 años, ¿va temporada a temporada o le queda cuerda para mucho rato?
AR: Espero que me quede mucha cuerda (ríe). Cumplo 37 y son muchos años. En la época en la que estaba empezando, muchos futbolistas se retiraban a estas edades, pero ahora se tarda mucho más en la retirada. Con la experiencia que ha ganado uno, unida a que tengo la misma ilusión que desde el principio, mantengo esa perspectiva de ir año a año, con mucha tranquilidad. Uno trata de no sufrir lesiones que puedan perjudicar en esta recta final de carrera. Espero que me queden unos años más rindiendo al máximo nivel.
DC: Cogemos la máquina del tiempo para irnos quince años atrás. Le costó hacerse un hueco en un contexto donde Nino era uno de los delanteros más cotizados de Segunda. ¿Cree que en otro escenario hubiera tenido mayor recorrido en la isla?
AR: Nunca se sabe. Uno tomas las decisiones que cree que debe elegir. En su momento, me dolió mucho salir de aquí porque fue justo con el descenso a Segunda. Pero creo que fue una buena decisión para mí, ya que fui madurando como futbolista para jugar en grandes equipos y ciudades. Mi carrera deportiva no es solo el Tenerife, sino muchos clubes que han formado parte de mí y donde he conocido a muchas personas que me han ayudado a crecer. Sin embargo, Tenerife es donde nací, crecí y quien me dio la oportunidad.
DC: Saboreó las mieles del ascenso, dentro de un modelo de juego ofensivo y vistoso. En Primera, no gozó del protagonismo esperado. ¿Con qué se queda de aquellos años y qué cambiaría?
AR: Fueron dos años muy bonitos a nivel de fútbol, tanto el año del ascenso como la temporada en Primera. El estilo que practicábamos era bonito, vistoso y donde vimos muchos goles. Entre Nino y Alfaro, marcaron unos 50 goles, lo cual es una locura. No solo se ganaba, sino que se jugaba bien. Disfrutaba mucho en el banquillo y saliendo en las segundas partes porque era una propuesta muy ofensiva.
DC: Remontándonos a su infancia. ¿Cómo fueron sus inicios y quién le pico el gusanillo para aspira a hacer del fútbol su modo de vida?
AR: Iba a entrenar con mi hermano todos los días. A los dos nos movía en el fútbol. Siempre estábamos con una pelota en los pies, practicando y con ganas de entrenar y jugar. Si no lo hacíamos en la Ciudad Deportiva con nuestro equipo, jugábamos en una cancha en frente de casa de mi madre. Uno va cumpliendo años y subiendo de categoría, pasando por el San José en División de Honor. Luego, me llamó Fabián Rivero para militar en Tercera, en un año bonito para mí, ya que debuté en el primer equipo con David Amaral. Una cosa llevó a la otra y aquí estamos. Siempre he tenido ganas, ilusión y constancia, intentando mantener a nivel profesional, que no es fácil.
DC: ¿Siempre fue delantero?
AR: Siempre.