Redacción Deporpress | Luis Filipe Andrade militó únicamente por espacio de una temporada (03/04) en el Tenerife. El futbolista portugués se sumó a un club, presidido entonces por Víctor Pérez Ascanio, y en el que no terminó de rendir al nivel esperado. Este excentrocampista de marcado carácter defensivo únicamente disputó 22 partidos, 14 como titular, y no fue capaz de ver portería en los algo más de 1.200 minutos que disputó con la camiseta blanquiazul.
En unas recientes declaraciones a futbolzonsagres.blogspot.com.es, Andrade tampoco parece guardar un buen recuerdo de su paso por la Isla. «El CD Tenerife fue mi primera experiencia fuera de Portugal«, apuntó, «y no fue fácil adaptarme, no solamente a la ciudad, sino también al estilo de juego, muy diferente al de Portugal». «Lo que quedan son palabras de agradecimiento a todos los compañeros con los que tuve el placer de jugar y que fueron tan agradables conmigo», entre los que resaltó a Djukic y a Corona, además de «al gran director deportivo que es Lobo Carrasco«. Además aseguró que «me deja triste la deuda que el equipo tiene conmigo».
Tras 20 años como futbolista, Andrade ha decidido colgar las botas: «El día que firmé con el Benfica fue de lo mejor de mi carrera». Fuera de España y a lo largo de su carrera trabajó con técnicos del nivel de Souness, Heynckes, Toni, Jesualdo Ferreira y Camacho. «No puedo dejar de acordarme de dos jugadores que fueron muy importantes para mí y que son una gran referencia en el fútbol internacional, como fueron Michel Preud`homme y Karel Poborsky; dos grandes profesionales y amigos», resaltó.
En su currículo sobresalen casi los 200 partidos disputados en la máxima categoría del fútbol portugués. Además de en el Benfica, también militó, entre otros, en el Sporting de Portugal, Estoril, Estrela da Amadora, Belenenses, Sporting de Braga y Académica de Coimbra. Aunque no llegó a competir en la selección absoluta, sí sumó 47 duelos entre la sub 18 y la selección olímpica, llegando a participar en los Juego Olímpicos de Atlanta 96. De los técnicos que más le marcó, un exseleccionador español: «Tuve a uno de los mejores entrenadores del mundo, José Antonio Camacho, y esto es otro motivo de orgullo; aprendí mucho a su lado y demostró ser un gran señor».