Redacción Deporpress | Hay un antes y un después del traspaso de Nano. Solo así se puede analizar la confección de la actual plantilla del CD Tenerife. Con el peso de unas últimas temporadas nada afortunadas en el resultado clasificatorio final, Alfonso Serrano empezó el trabajo de planificación con una carga añadida: el proceso electoral de julio.
Puestos accesorios.- Todas las incorporaciones son importantes, pero resulta evidente que hay puestos decisivos y otros que no lo son tanto. La secretaría técnica blanquiazul prefirió rellenar los huecos de estos últimos incorporando a tres laterales en sus primeros movimientos (Edu Oriol, Iñaki y Camille) y a Álex García, por el que se decantó al ver las dudas de Oyarzun.
Posibilidad Crosas.- Se encontró en aquellas primeras semanas con una buena posibilidad para darle una vuelta de tuerca al doble pivote: Marc Crosas. Descartado en su equipo mexicano y recién salido de una grave lesión, se puso a tiro. Si no, hubiera resultado imposible. De hecho, Cruz Azul paga gran parte de su ficha. En la misma línea, halló una joven promesa por la que tuvo que esperar semanas hasta que el Atlético de Madrid cerró su renovación: Amath. Uno no ha rendido, el otro sí.
Presupuesto bajo.- El Tenerife tiene el decimonoveno presupuesto de la categoría en masa salarial, lo que supone que su objetivo real es luchar por la permanencia. No obstante, en Segunda hay muchos equipos que se saltan su puesto en esta peculiar clasificación y obtienen logros mayores. En esa lista pretendía ingresar el cuadro insular este curso. De momento, no lo ha conseguido.
La falta de dinero.- Hasta ese momento, al Tenerife se le habían escapado posibilidades como Insa, Espinosa (Levante) o Portillo (Getafe) porque sus ofertas no eran competitivas. Serrano había decidido esperar al cierre. Le salió bien con Aarón Ñíguez, que con anterioridad había manifestado su deseo de jugar en Primera. Eso sí, no encontró delantero. Cerró a Haythem Jouini en busca de un atacante distinto, un nueve de área. Pero no era el sustituto de Nano. Tampoco apostó por un central a la espera de que Jorge explotara.
Operación Choco.- El mayor gasto del verano se produjo para asegurar la continuidad de Choco Lozano. Serrano partía de un incumplimiento: no abonar la cláusula de compra y solicitar una nueva cesión. El Olimpia jugó sus cartas, apuró los tiempos y el Tenerife quiso cerrar el asunto antes de que el delantero hondureño participara en los Juegos. Pero el secretario técnico se aseguraba una pareja de éxito: Choco-Nano. La fórmula falló.
La salida de Nano.- Desde junio sus representantes no pararon de ofrecer al futbolista a distintos clubes de Primera. El Eibar, que sí se mostró interesado, realizó una primera oferta bastante alejada de la cláusula de rescisión de cuatro millones. El jugador apretó para marcharse y Miguel Concepción cedió… a cuatro días del cierre del mercado y a cambio de 3,2 millones de euros. Ni Serrano ni Martí aprobaban su salida, pero aceptaron la decisión y la pareja en torno a la que giraba el proyecto se rompió.
El resultado.- Empezó el curso sin delanteros (Choco en Río y Jouini sin llegar), Jorge no estuvo atinado, Edu Oriol (la apuesta para dar una versión ofensiva al carril derecho) se lesionó, Crosas y Álex García no han aprovechado sus oportunidades y las críticas se han disparado. En el lado bueno, el rendimiento de Iñaki, Camille, Amath y Aarón.
El mercado de invierno.- Ya es mala señal que en noviembre se esté deseando llegar a enero para mejorar el equipo. Pero Serrano se juega el puesto. Por un lado, vinculado a lo que suceda con el banquillo. Por el otro, con las dos o tres incorporaciones clave que deberá realizar para dar un salto de calidad al equipo.