Redacción Deporpress | El Tenerife 16-17 no es especialmente bueno en nada. Tampoco especialmente malo, pero no le basta para adquirir la condición de aspirante al ascenso. La parte buena es que tiene tiempo para corregir su rumbo y la distancia con los puestos de play off es escasa. La parte mala es que hay muchas cosas por mejorar y, en las más recientes jornadas, no parece haber evolucionado pese a sumar 5 de los últimos 9 puntos.
El sistema.- No es un equipo con un dibujo táctico definido. Martí empezó con un 4-4-2 que se quedó huérfano de Nano. Desde que se incorporó Lozano, este ha jugado solo o en compañía de Amath, Aarón y Jouini. Durante algunas jornadas, usó el “trivote” con Crosas, Vitolo y Aitor Sanz.
La idea: El técnico siempre defiende que su objetivo es “tener el balón, combinar con precisión y acierto y crear ocasiones de gol”. Pero pocas veces se ha visto a un equipo así, capaz de controlar los partidos desde la posesión. Bien al contrario, parece sentirse más cómodo contrarrestando. Como resultado de los rescoldos de la idea que le hizo triunfar hace varias temporadas.
Líneas separadas: Tampoco ha probado Martí con los jugadores mejor dotados técnicamente para asegurar el esférico. Crosas y Aarón, por ejemplo, apenas han coincidido sobre el terreno de juego. Pese a contar con jugadores de tipo físico, suele actuar con las líneas muy separadas. La defensa, poco adelantada, Quizás porque sus centrales no son precisamente rápidos. Y sus hombres de ataque, frecuentemente aislados y sin participar en exceso en las labores defensivas. Con el 4-4-2, sus mediocentros abarcan mucho campo. Así, ni son capaces de contener del todo ni se incorporan con tino a la creación. Como es lógico, jugar tan abierto hace al Tenerife más vulnerable al tiempo que dificulta las asociaciones con el balón.
Pocos fijos: Dani Hernández, Vitolo, Suso y Choco Lozano forman la columna vertebral de esa temporada, aunque los compromisos de selección de Venezuela y Honduras, además de la lesión de Choco hayan provocado ausencias. Le seguiría Raúl Cámara, sin competencia en la derecha, y Aitor Sanz que ha sido sustituido en ocho ocasiones.
La presión.- Se refiere constantemente Martí (este sábado lo hizo) a la «ansiedad» que sienten sus jugadores. Julio Álvarez, exblanquiazul y ahora jugador del Numancia, lo corroboró diciendo que no vio «tranquilos» a los jugadores del Tenerife. Les está faltando temple para enfrentarse a la presión del entorno, nada favorecedor para sus intereses. Pero también es cierto que los grandes jugadores deben saber convivir con esa exigencia.
Sin especialista a balón parado: Iñaki, Aitor, Aarón, Suso, Crosas… Las faltas y los córners las tira casi cualquiera en el Tenerife. No hay especialista para unas acciones a las que saca muy poco partido. De hecho, solo ha anotado un gol por esta vía (Carlos Ruiz contra el Valladolid). En cambio, sí recibe. La estrategia defensiva tampoco es su fuerte.
Sin gol: La mala racha de Lozano, ahora lesionado, ha provocado que el Tenerife se quede sin una referencia goleadora. Amath, con tres goles en los tres últimos encuentros, parece haber tomado el relevo. Pero la participación de los blanquiazules es escasa en esta faceta. Entre Jouini (2), Suso (2), Cristo, Omar Perdomo (1) y Álex García han aportado cinco goles. Poco, muy poco. Los mediocentros por cierto, cero.
Los cambios: Pocas veces ha mejorado el equipo insular un resultado después de que su entrenador haya realizado los cambios. De hecho, se le han adelantado cinco veces y solo recuperó un punto (Sevilla Atlético). Tampoco, desde el empate, logró ganar en una segunda parte. Solo mejoró resultado tras el descanso contra el Almería y ya era claramente superior antes de los relevos.