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Álvaro ‘CerWenger’ (27-5-14)

Por @beatrizpalmero

Un aficionado se me acercaba este lunes en el aeropuerto, mientras esperaba la llegada del CD Tenerife, para decirme que no entendía muy bien que tras cinco derrotas no se hubiera destituido a Álvaro Cervera. Y añadía que en Las Palmas sí sabían hacer las cosas y acertaban haciendo rodar la cabeza de Lobera. Sinceramente, no salía de mi asombro. Y me quedé con ganas de preguntarle que pensaba del técnico blanquiazul hace cinco semanas, porque justo en ese momento apareció Raúl Cámara y había que trabajar.

Me quedé con ganas también de comunicarle que no sólo Cervera no iba a ser destituido, sino que iba a tener más responsabilidad aún, sólo por verle poner la misma cara de asombro que seguramente había puesto yo. Y luego ya mi cabeza se quedó dándole vueltas a la anécdota y a lo que está por venir. En un país como el nuestro, donde el  fútbol sólo tiene sentido al día, diría casi al minuto (y si no piensen en lo que un madridista pensaba antes y después del minuto 93 del sábado pasado) es difícil que triunfe un modelo propio del fútbol inglés, donde se valora más un buen fondista que un velocista.

Que Cervera asuma las tareas propias de la Dirección Deportiva, en cierta forma, no es tan novedoso. A nadie se le escapa que en estos dos años puso sobre la mesa muchos de los nombres de los jugadores que acabaron vistiendo la blanquiazul y que, en algunos casos, fue el mismo quien inició las conversaciones. Cervera es un hombre de fútbol, que ve mucho fútbol y habla con mucha gente de fútbol. No dudo de sus capacidades para hacer un buen equipo que se ajuste, además, a la idea que tiene para el futuro Tenerife.

Tampoco dudo de su valentía. Porque es una decisión valiente asumir tanta responsabilidad. Ya ha demostrado sobradamente que no le tiembla la mano para tomar decisiones nada populares si piensa que es por el bien del club. Así, ha impuesto un estilo poco vistoso, simplemente porque creía que era lo mejor para lograr los objetivos que, por cierto, ha conseguido. Mandó a la grada a un símbolo para la afición como Sergio Aragoneses sólo porque pensó que era lo mejor para el grupo. Y así podría enumerar muchas otras decisiones, como  situar a Alberto de centrocampista, jugar con tres medios y tantas otras ‘cerveradas’ que le han funcionado de una u otra manera.

Pero, obviamente, siempre surgen dudas sobre si el tinerfeñista de a pie tendrá la paciencia necesaria que requiere una situación nueva. Cervera ha sabido ganarse a la afición, entre otras cosas porque los resultados han respaldado siempre sus decisiones. Si un día dejan de acompañar esos resultados, ¿será la afición fiel al rédito que ha sabido ganarse en estos dos años? ¿Decidirá el mismo dar un paso a un lado y traer otro entrenador ejerciendo de director deportivo? ¿Continuará en el banquillo pese a un entorno hostil? ¿Decidirá abandonar todo dejando huérfana la dirección del equipo? O peor, ¿tomará la decisión Miguel Concepción?

Algo nuevo necesitará respuestas nuevas, pero no sólo en el club, también en el entorno. Ya lo dijo el mismo Cervera una vez: es difícil encontrar en España un técnico que entrene a un equipo más de dos años consecutivos. Así que la gran pregunta que resume todo esto es: ¿estamos preparados para ser los pioneros?