Redacción Deporpress | Quince meses en el dique seco. Borja Lasso sigue peleando contra el reloj, en una dura batalla sin fin contra su fractura distal del peroné izquierdo. Una tortura para cualquier futbolista cuando no ve la luz al final del túnel. Con pasado en la cantera hispalense, Alejandro Alfaro vivió un episodio parecido durante su etapa en el Real Valladolid, durante el año 2014, donde estuvo cerca de ocho meses entre recaídas y una fractura de tobillo que nunca terminaba de cicatrizar.
Cuestionado en nuestra entrevista DEPORPRESS sobre qué consejo daría a Borja, es cristalino en sus palabras. «Necesitas estar preparado mentalmente, teniendo paciencia y cumpliendo con los plazos previstos, pues al final las prisas nunca son buenas consejeras. En estas situaciones, cuando llevas tanto tiempo parado, conviene dar un pequeño margen extra para que en el retorno la zona afectada esté totalmente recuperada«, expresa Alfaro.
Así, el exmediocentro ofensivo del CD Tenerife comenta cómo fue su calvario. «Fue complicado. En aquel momento, nunca había tenido una lesión en mi carrera, por lo que fue un caso parecido al suyo. No parecía tan grave como realmente sucedió después. Hubo una infección de tobillo, por lo que tuve que pasar por quirófano varias veces. Era una montaña rusa porque, cuando parecía que estaba bien, la herida volvía a echar líquido y no cicatrizaba«. Una dura travesía de la que salió con muchas dosis de optimismo. «Me considero una persona fuerte y me sirvió para crecer aún más. Fue una mala racha de lesiones, pero al final me refugié en las amistades y seres queridos para salir adelante».
En esa línea, agrega que «lleva mucho tiempo parado, así que imagino que habrá estado cerca de quienes verdaderamente lo quieren, además de sentir ese cariño de la afición porque es una persona muy cercana. Lo que uno quiere es verse en el verde, entrenando con los compañeros. Ojalá podamos verlo pronto de vuelta disfrutando en el césped«.