Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | Alejandro Martínez (23/05/1966) es un tipo humilde, cercano y amable. Desprende una bondad natural desde que nos recibe en uno de sus lugares de trabajo. El técnico que alcanzó la cima con Iberostar Tenerife en su proceso de grandeza hacia la ACB no le ha perjudicado como persona. Y su aterrizaje en el CB Adareva Tenerife es toda una demostración de intenciones. Como él mismo dice en esta entrevista concedida a Deporpress: «Hay gente en el mundo que somos normales, aunque muchas personas no entienda que puedas ser bueno y empatizar con todo el mundo».
Sencillez que ha adquirido desde la educación en casa y en su medio de trabajo: el baloncesto. «No soy nada nostálgico ni vivo del pasado. Llevo bastante mal los personalismos y el yoísmo». Durante los extensos 45 minutos de charla con Alejandro, el técnico baloncestista desprende una absoluta y devota pasión por un deporte que corre por sus venas, donde la formación y los baloncestistas prevalecen por encima de las categorías, los egos y el individualismo. Catalán de nacimiento, pero tinerfeño de adopción, descubrió en su adolescencia que los banquillos podrían convertirse en una opción de vida.
Inicios
Dani Cerdeña: Las historias se cuentan por el principio. ¿A qué edad le pica a Alejandro Martínez el ‘gusanillo’ por el baloncesto?
Alejandro Martínez: Nací en Barcelona, pero me vine para Tenerife con siete años, concretamente en el año 1973. En el colegio que vine a estudiar en Santa Cruz, San Carlos de Tío Pino, que creo que ya no existe, no había más que canastas de baloncesto. Ahí empecé, con ocho años. Con trece , estando en 8º de EGB, el entrenador que estaba con mi hermana se cansó de ella y la directora, Doña Concha, me obligó a que yo las cogiera como nuevo entrenador, debido a que era hermano de una de ellas y por ello me conocían y respetaban bastante. En la temporada 79/80, se inició por tanto mi faceta como técnico. Desde entonces, hasta hoy, he cumplido 40 años bajo los banquillos.
DC: Si hubiese podido elegir su futuro en su adolescencia: ¿carrera como entrenador o jugador de baloncesto?
AM: Hasta Infantiles, jugaba. Pero cuando empecé a entrenar a mi hermana, cambió mi perspectiva. Surgió la oportunidad de jugar con un Cadete, pero les dije que no, porque lo que quería era entrenar. Iniciándome como técnico a los 14 años, ya entrenaba a un grupo que era tres años mayor que yo. De todas maneras, ya de pequeño era bastante alto, casi como lo que mido ahora. Tenía pinta de grandullón y de persona con un carácter serio. A partir de ahí, no jugué más. No sabré nunca qué hubiese pasado de haber sido como jugador y nunca lo pensé; lo borré del disco duro.
DC: ¿Qué significa para usted este deporte?
AM: Es mi medio de vida y de trabajo. Un deporte que me ha permitido conocer muchos países, mucha gente, incluida mi mujer. Mis mejores amigos han estado vinculados al baloncesto. El baloncesto me ha servido también como una educación deportiva que me ha transmitido valores positivos, como el compañerismo o la solidaridad, aunque mucho de ese trabajo ya lo traía aprendido de la educación que mis padres me dieron en casa. El baloncesto lo es todo para mí.
[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»right»]»El baloncesto es mi medio de vida y de trabajo».[/quote]
DC: ¿Cuándo se dio cuenta de que podría dedicarse profesionalmente a ello?
AM: Desde el primer día que entrené, ya era profesional. No mido ser o no profesional por el dinero que gane. Aunque a mí lo que realmente me permite dar ese salto al profesionalismo fue en 2004. En aquella época, yo trabajaba en Diario de Avisos como redactor de baloncesto y Aniano Cabrera me llamó un día para comentarme que estaban buscando entrenador para LEB 2. Y, desde ese día, hasta ahora. Siempre he tratado de compaginarlo con entrenar a jóvenes, tanto masculino como femenino. Todo ello me ha servido para saber de dónde salí: de un patio de colegio donde estaba con niños, con balones de plástico y canchas al aire libre. Compaginar esa faceta profesional con el trabajo con los más pequeños hace que no te olvides de tus raíces. Es algo que enriquece bastante a un entrenador.
DC: Siempre se ha declarado un entusiasta de la NBA. ¿Le apasiona más que el baloncesto europeo?
AM: No. He tenido la oportunidad de vivir experiencias importantes en EE.UU., incluidas semifinales y finales de NBA. También he visto ligas universitarias, además de ver entrenar a unos catorce equipos de NBA que me han invitado a estar algún día con ellos. Y he estado presente en alrededor del 75% de las canchas de la NBA. Es otra cultura y otra manera de entender el baloncesto. Y en Europa, he tenido el privilegio de convivir y pasar ratos con algunos de los mejores entrenadores, tanto en España como fuera de nuestro país. Yo soy de escuchar, un debe que creo que tienen ahora los entrenadores jóvenes, pues no escuchan a los mayores. Me gusta compartir ideas, experiencias… y preguntar mucho. Lo considero clave en mi formación. Pero creo que el baloncesto europeo es mejor en términos tácticos y de entrenamiento diario; la NBA tiene ese componente de espectáculo, aunque también tienen cosas interesantes en cuestión de táctica. Son dos conceptos diferentes que me encantan.
Entrenador
DC: Su fichaje por el CB Adareva cogió a muchos por sorpresa. ¿Qué le llevó a unirse a este joven y ambicioso proyecto?
AM: Que soy entrenador de baloncesto. Llegué a febrero a Tenerife después de que cortaran mi proyecto con el Palencia en LEB Oro. Había ido a dar un par de charlas a varios sitios, viendo también entrenamientos de otros entrenadores en diferentes colegios. Vivo cerca de la Finca España y Paco Apeles es una de esas personas con las que más años he trabajado, por lo que me dijo que habían cortado con el entrenador del Junior y el Senior y me propuso que si me interesaba unirme a este proyecto. Yo estaba pendiente de un trabajo importante en el extranjero, pero me mantuvieron a la expectativa, de modo que estuve provisionalmente entrenándoles pero sin llegar a comprometerme. En esa posible oferta, finalmente me dijeron que no, así que llegamos a un acuerdo para dirigir a estos de aquí a final de temporada.
DC: ¿Cómo están siendo estas primeras semanas de trabajo?
AM: Son dos buenos grupos, bien entrenados, y con jugadoras ambiciosas. En caso del Junior, hemos conseguido el Campeonato de Canarias y ahora queremos hacer un papel relevante en el nacional. Mientras, con las Sénior, tenemos que pelear para luchar por la fase de ascenso a Liga Femenina 2 en Málaga.
DC: Han sido muchos años en el centro del foco mediático. ¿Qué cambia en esta nueva etapa?
AM: Básicamente, que no tienes que dar ruedas de prensa previas y pospartido. Simplemente, tienes que entrenar, sin trabajo extra. A mí lo que me gusta es entrenar y es a lo que me dedico desde hace muchos años. Para mí, no deja de ser baloncesto, sea masculino o femenino o en la categoría que estemos. Hay mucha gente que no lo entiende, pero también es cierto que muchos se aburren en esta vida y sueltan muchas tonterías.
DC: Entrenador, periodista… ¿Esa doble faceta le ha servido para a la hora de manejarse dentro de ese foco mediático?
AM: Sí, siempre he tenido esa buena fama de lidiar con esas llamadas preguntas incómodas. Estuve como once años en Diario de Avisos y yo era quien hacía, en muchas ocasiones, esas ruedas de prensa. Recuerdo a muchísimos profesionales y compañeros durante aquella etapa, representados en las diferentes áreas del periódico. Fue un aprendizaje importante. Y en esa redacción sigo teniendo grandes amigos, además de muchos otros que por diversos motivos, como temas de ERE y ese estilo, me unió una gran amistad con ellos. Fue una etapa de mi vida que nunca pensé que hiciera ni que duraría tanto tiempo, ya que fueron once años consecutivos.
DC: Siempre se ha reafirmado en su postura de alta exigencia, independientemente de a quién entrene y en qué categoría. ¿Cómo se mantiene esa motivación constante?
AM: Porque te gusta tu trabajo. Seguramente, harías esta entrevista con la misma ilusión, independientemente de que hoy tengas que entrevistar a un entrenador de minibasket y luego te llamen para decirte que, pasado mañana, tienes que estar en Manchester para entrevistar a Pep Guardiola. Lo harás con la misma ilusión. Hay gente en el mundo que somos normales y no unos ‘quedabien’. Hay un entrenador de ACB que siempre que habla de mí me dice: Alejandro, eres una persona normal. Y yo creo que eso es lo mejor que tengo. Me ilusiona todo lo que tenga que ver con baloncesto, tratando igualmente a todos.
[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»right»]»Me ilusiona todo lo que tenga que ver con baloncesto».[/quote]
DC: Viene de experiencias en Palencia, Sevilla y México. ¿Qué aprendizaje sacó de cada una de ellas?
AM: De todos lados, aprendes: cosas buenas y malas. Algunas personas no llegan a entender que seas normal y puedas empatizar con todo el mundo. En algunos sitios, chocas por ello, básicamente porque hagas preguntas básicas como a qué hora entrena un Junior o decirles de ir a ver un partido en concreto. Son situaciones que, como a ellos no se les ocurrirían o no quieren hacerlo, se produce cierta fricción. Uno hace las cosas porque le salen de dentro, mientras que a otros no. En ciertos lugares, me he encontrado con gente rara en ese aspecto, pero debo decir que el 99% de las experiencias han sido satisfactorias. Por ejemplo, en México conocí a una gente fantástica, con lo que ello conlleva de estar a unos 200 kilómetros de la frontera de EE.UU. Y en Sevilla, igual, por todo lo que mueve y por ese sentimiento de los béticos. Luego, Palencia era un club parecido al Canarias: pequeño, humilde y que casi siempre hace bien las cosas. Conoces gente mala, pero también personas muy buenas. A las malas, no les hago demasiado caso.
DC: Precisamente, México ha sido su aventura exótica por excelencia. Un continente diferente, lejos de España, otra cultura… ¿Fue complicado?
AM: Para nada. Quizás lo más complicado fue por mi madre, ya que no terminaba de entender que me fuera a entrenar tan lejos. Estuve desde septiembre hasta abril, sin volver nunca entremedio, por lo que fue quien probablemente lo haya llevado peor. Fueron diez meses fuera de casa. Y ella tampoco se atrevía a coger un avión para ir a verme. Conocí a gente muy buena. Todos los años vuelvo a México, ya que cada verano voy a la liga de verano de Las Vegas y, de allí a Mexicali, son cuatro horas y media en coche. Paso unos días allí y luego me regreso.
Iberostar Tenerife
DC: Iberostar Tenerife sigue sorprendiendo a nivel nacional. ¿Qué valoración hace de lo que llevamos de curso?
AM: Con altibajos, pero son cosas normales. No se puede estar siempre arriba. Este año se alcanzaron las semifinales de Copa. Si esto lo dices hace diez años, te miran raro. El Canarias ha ganado una competición europea, pero igual podría ganar la segunda (la entrevista fue grabada antes de la disputa de la Final Four). Y lo están consiguiendo. En liga, se han producido ciertos resultados, además de lesiones en momentos inoportunos que llevaron a perder ciertos encuentros que se habrían ganado en otras circunstancias. Al final, esto es deporte. El club es increíble a todos los niveles. Sin ningún pero. ¿Que no se entra en playoffs? Se intentará el próximo. Desde que se ascendió, ha sido un ascenso progresivo. Cuando llego Katsikaris, se hizo bien; y cuando lo hizo Txus, fue aún mejor. El club siempre va para arriba. Es un orgullo para Tenerife tener un equipo como el Canarias.
DC: ¿Qué significa para la Isla tener a un representante en la élite?
AM: Solo hay dieciocho equipos en la élite en España, contando además de que en Madrid, Barcelona y Badalona hay otros dos. Es algo muy importante. Que de esos dieciocho, dos sean canarios, es algo sumamente grande. Y no se termina de darle el valor que tiene. Las hostias que se dan cuando llegan momentos de vacas flacas no están acorde a lo que están consiguiendo. Deberíamos valorar mucho más.
[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»right»]»Es un orgullo para Tenerife tener un equipo como el Canarias».[/quote]
DC: El equipo ha rendido a un gran nivel contra los teóricos grandes, pero ha sido más irregular contra el resto de equipos. ¿Exceso de confianza, falta de motivación…?
AM: No, es baloncesto. Hacer una quiniela es complicado: no puedes empezar la liga diciendo ‘vamos a perder los dos con el Barça, pero luego le ganaré al Breogán’. Eso no funciona así. El Canarias es un club que va quemando etapas, partido a partido. Esas derrotas luego han coincidido con viajes largos por Europa, lesiones de Nico o Javi Beirán… Todo ello ha hecho necesario hacer retoques que no han salido del todo bien. Cuando oigo a gente criticar al Canarias, me parece algo increíble. Y luego sales fuera, a otras ciudades, donde solo escuchas halagos a la planificación y gestión de Iberostar Tenerife. Si miramos, habrá una docena de equipos históricos en ACB: unos no existen, otros como Granada está en LEB Plata… Tenemos que valorar, respetar y querer lo que tenemos.
DC: El cartel del ‘no hay entradas’ es cada vez más habitual. ¿Sueña con que el Santiago Martín se quede ‘pequeño’ en un futuro?
AM: Creo que no hay tanta gente a la que le guste el baloncesto en Tenerife como para que eso sea una realidad. Quizás en algún evento, sería interesante contar con una pequeña ampliación para tener 6.000-6.500 localidades posibles, pero es muy difícil fidelizar a más de los que existen actualmente. Son unos 4.000 abonados, de modo que llegar a unos 4.500 sería complicado. La Isla y el público no es tan grande. Luego mucha gente no puede abonarse por muchas cuestiones, pero creo que con una pequeña ampliación bastaría para acoger esos partidos puntuales ante los grandes. Pero bueno, si alguien puede conseguir que se cree aún más afición, son quienes están ahora mismo en este club. Solo ellos.
DC: Vivió una etapa en el Tenerife Baloncesto. ¿Entiende esa ‘animadversión’ de un sector de la Isla que no casa con el proyecto del Canarias porque, según ellos, representan a La Laguna y no a Tenerife?
AM: Es inevitable. Son cosas que siempre han pasado y seguirán sucediendo. No podemos pretender que todos sean como nosotros. Y es un error que cometo muchas veces: no todo el mundo es bueno o va a pensar como yo. Hay partidos de derecha, de izquierda, naranjas, violetas… de todos los colores. Tiene que haber gente que no esté de acuerdo, ya que incluso te hace mejorar. Debe haber personas que discrepen porque te hacen pensar y reflexionar, siempre que lo hagan de forma constructiva y no con el único fin de joder al resto o llevar la contraria. Hay gente que es profesional haciendo daño, pero con no hacerles caso, basta. Hay muchos aficionados de Tenerife que no van al Canarias porque es de La Laguna, pero también hay otro grupo importante de gente de todos los rincones de la Isla que sí vienen a verlo porque quieren que gane y les gusta el baloncesto. Hay de todo: personas que quieren que pierda el CD Tenerife, el Granadilla Tenerife, el Canarias, el Clarinos… somos muchos y tiene que haber de todo.
DC: Hablando de pasado, ¿fue difícil dar un paso hacia un lado como técnico canarista?
AM: Personalmente para mí, no. Lo tuve claro cuando tuve que tomar la decisión de dejar el equipo. Los primeros días sí fueron un poco raros como diciendo: ‘no, no tienes que ir a entrenar, tranquilo’. Cada día, estoy más contento de haber tomado esa decisión, ya que creo que di un paso al costado en el momento idóneo. Y a los resultados me remito.
[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»right»]»Hay gente para todo: personas que quieren que pierda el CD Tenerife, el Granadilla Tenerife, el Canarias, el Clarinos… somos muchos y tiene que haber de todo».[/quote]
DC: Su relevo fue Vidorreta. Llegó, firmó grandes números, marchó al exilio con Valencia Basket y ha regresado de nuevo. ¿Diría que actualmente son como un matrimonio donde el uno necesita del otro para seguir creciendo y ampliando esa ‘familia’?
AM: Txus Vidorreta es un gran entrenador, pero sin duda hay muchísimo más técnicos con unas capacidades increíbles. Ambos están haciendo un trabajo impecable, pero estoy seguro de que muchos otros también serían capaces de conseguir éxitos en este club. No sé cuánto tiempo estará, pero estoy seguro de que siempre deberá prevalecer el club. Lo dije el día que me fui: el club está por encima de las personas, y lo importante es que la institución sea sólida. Ojalá siga contando con una masa de aficionados fieles y muchos patrocinadores. Y que siga contando con el respaldo de las instituciones públicas. Las personas llegamos, estamos y nos vamos.
DC: Sin embargo, su idea de juego se ha basado siempre en un baloncesto más ofensivo. Con Vidorreta, la defensa es un pilar básico. ¿Da igual el modelo aplicado si un club tiene las ideas claras?
AM: Lo importante es competir y ganar. Txus es un entrenador a quien le gusta el aspecto defensivo, y lo trabaja muy bien. Pero cuando un partido se pone a 100 puntos, también sabe ganar. Lo más importante del baloncesto es tener capacidad de adaptación. Si el otro equipo está inspirado y no te adaptas, te puede ganar de 30. Txus prefiere más un marcador bajo, pero se adapta con maestría a ambas situaciones.
DC: Los emblemas del club permanecen: Félix Hernández, Aniano Cabrera, Nico Richotti… Cada uno, en su parcela correspondiente. ¿Son parte principal de que la cadena siga funcionando?
AM: Hay tres personas en el club: Félix, Aniano y Cacho. Son las tres personas claves, cada uno en su función. Nico lleva muchos años y es el capitán del equipo, aunque por las lesiones no lo esté pasando bien. Félix creo que lo ha dicho en alguna ocasión: lo importante es que, cuando él no esté, haya otra persona que siga trabajando en la misma línea. Y lo mismo con Aniano. Deben aparecer personas que puedan continuar con ese legado.
DC: Un club que también ha servido como trampolín para muchos baloncestistas: Luke Sikma, Aaron Doonekamp, Marius Grigonis, Georgios Bogris, Blagota Sekulic, Mateusz Ponitka y un largo etcétera. ¿Se ve a Iberostar Tenerife como un escaparate?
AM: Canarias no puede ofrecer grandísimos contratos, pero sí un escaparate. Un equipo que juega bien a baloncesto. Luke Sikma estuvo al principio con nosotros; Sekulic se marchó a Fenerbahçe… Eso lo ven los agentes y los jugadores jóvenes. Un club donde se les trata bien y puede servir como una rampa de salida o de relanzamiento, como sucedió con Sekulic, cuando parecía que estaba casi retirado y volvió a regresar a un escaparate mediático importante.
[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»right»]»Hay tres personas claves en el club: Félix, Aniano y Cacho».[/quote]
DC: Se repite mucho eso de que la representación de jugadores canarios en los dos representativos de las islas es escasa o nula. ¿Cuestión de potenciarse con el tiempo o cuestión de dar confianza a esos nuevos valores?
AM: No es fácil jugar en la élite. Y no hay tantos jugadores para ello. El Gran Canaria lleva muchos años trabajándolo, pero con muchos jugadores extranjeros. Y les ha salido bien. Ahora mismo tienen una cantera importante, con jugadores locales y foráneos. En el Canarias, la llegada de Jou Costa ha permitido profesionalizar las categorías inferiores, pero el resultado no puede verse a corto plazo. Hay que darles tiempo, sin tirarlos a los leones antes de tiempo. Cuando haya un jugador bueno, ningún entrenador será tan idiota como para no ponerlo. Pero quizás, a día de hoy, ninguno de ellos reúna esos requisitos necesarios.
DC: ¿La presencia de cantera será cuestión de tiempo?
AM: Sí, dentro de cuatro o cinco años. Todos quieren poner a uno de la casa a jugar, pero no es tan fácil. Miramos mucho hacia nosotros, pero en el resto de equipos ACB sucede algo similar. Entonces, los jóvenes deben foguearse en categorías inferiores.
DC: Su ascenso fue meteórico. Trabajo durante muchos años. Historia de este club. Pero las trabas económicas casi diluyen el sueño: canon, sponsors, convertirse en SAD. ¿La ACB es un coto cerrado?
AM: Ahora, no. El año pasado se rebajaron las condiciones. Y este año es muy importante. Betis subirá sí o sí, mientras que sería muy importante que los otros dos restantes que asciendan de LEB Oro den el salto a ACB para que los últimos clasificados de la máxima categoría bajen y se convierta en algo habitual. Eso será fantástico para la liga, aunque quizás ellos no lo vean así.
DC: Echando la vista atrás, ¿pensó en algún momento que el CB Canarias crecería tanto como entidad en un intervalo de plazo tan corto?
AM: Cuando fiche en 2004, Félix me lo dijo: “Estamos en LEB 2, pero nuestro objetivo es jugar en ACB y Europa”. Y yo le dije que vale. Cuando subimos a ACB, me preguntó: “¿Te acuerdas lo que te dije en 2004?”. Y yo le respondí: “Me acuerdo como si fuera hoy”. Luego, cuando se ganó la primera Basketball Champions League y lo llamé para felicitarle, me repitió lo mismo. Y yo también le respondí igual. Era difícil de imaginar, pero se demuestra que el trabajo te lleva donde quizás tus sueños no te dejan alcanzar.
DC: ¿Iberostar Tenerife puede seguir creciendo o ha llegado a su techo?
AM: Es complicado, pero el objetivo debe ser mantenerse ahí. Hay que intentar todos los años meterse en Copa, en competiciones europeas y playoffs. También tienes que tener un poco de fortuna en el calendario. En ACB, los cuatro de Euroliga están en temas presupuestarios muy por encima del resto. Luego hay una batería de equipos con diferencias económicas, como por ejemplo entre Unicaja, Gran Canaria y Canarias, pero puedes competir contra ellos. El objetivo debe ser ese: pelear todos los años, sin llegar a ser una obligación. Debe verse como un premio. Si no se consigue, no debe verse como un fracaso.
DC: Jugar competiciones en Europa también conlleva riesgos. Tenemos el ejemplo reciente del Gran Canaria.
AM: La Champions League y la Eurocup se juegan los miércoles, por lo que tienes días hasta el fin de semana para recuperar. El problema de la Euroliga es que se juega un viernes en muchas ocasiones, jugando luego el sábado a mediodía. Creo que eso es lo que le ha afectado al Gran Canaria: escaso tiempo de descanso. Para el Canarias, es un lujo competir en Europa, pero sin duda puede pasarte facturas en ciertas semanas porque, por ejemplo, juegas el domingo en San Sebastián para luego estar el martes en Israel: no vienes a casa, viajas directamente a Frankfurt, tienes que dormir en un hotel al lado del aeropuerto… En un viaje a Grecia o Israel en este curso, durmieron tres noches en tres hoteles diferentes. Si estás de vacaciones, cojonudo; pero si estás trabajando, no tanto.
[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»left»]»Cuando haya un jugador bueno de la cantera, ningún entrenador será tan idiota como para no ponerlo».[/quote]
DC: ¿Siente nostalgia por no ser parte integrante?
AM: No. Me alegro mucho por toda la gente y amigos que tengo ahí dentro. Y también por el baloncesto general de la Isla. Fui parte de esa historia durante once años, pero ahora hay otro entrenador y estoy muy feliz de que las cosas estén saliendo bien, aunque mucha gente no se lo crea. Si Félix, Aniano y Cacho están félices, yo estaré al mismo nivel que ellos. Me siento parte de este club.
DC: De todos los momentos vividos en Iberostar Tenerife, ¿con cuál se queda?
AM: No soy nada nostálgico ni vivo del pasado. Se hicieron cosas bien, pero no fue gracias a Alejandro Martínez, sino gracias al Canarias. Coincidió que estuve allí. No soy nada medallista. Quien diga lo contrario, es un fantasma increíble. Todo lo que conseguimos fue en equipo, responsabilidad de cada parcela. Llevo bastante mal los personalismos y el yoísmo.
Pasado, presente y futuro
DC: Su carrera deportiva es longeva. ¿Cambiaría algo si tuviese ocasión de rebobinar hacia el pasado?
AM: Siempre que acaba un partido, lo analizas posteriormente mediante revisión. Miras qué hubieses hecho, qué no… Luego, algunos fichajes que hicimos con el Canarias quizás pudieron estar más trabajados. El tema personal de los jugadores es importante para nosotros y quizás, con alguno de ellos, nos equivocamos. Creímos que eran un tipo de persona que luego no se veía reflejado y terminaron perjudicando al grupo. En mi vida deportiva, sí hay un tema que pasó hace relativamente poco donde debería haber dicho que no para haber aceptado otra propuesta. No voy a decir cuál es, pero sí sea probablemente la única cosa de la que realmente me arrepiento. Sucedió cuando vine de México a Sevilla, donde hubo una oferta laboral importante, además de otra, lo cual eran tres junto a la del Real Betis. Cogimos la de Sevilla y no salió bien, así que quizás deberíamos haber optado por otro plan. Pero hay que asumir las cosas que uno hace y afrontarlas. No queda otra.
DC: Son muchos años en los banquillos. ¿Nunca le ha desgastado suficientemente como para pensar en dejarlo?
AM: No, cuando me toque jubilarme, llegará el momento. Ahora mismo, estoy súper ilusionado con este equipo y con el verano que llega. Me iré otra vez a Estados Unidos y también a Filipinas. Además, voy a seguir buscando equipo para el curso que viene. Me mantiene ilusionado el hecho de que mi nombre es barajado en varios equipos de distintos países. A lo mejor no sale ninguno, pero estar en la lista de varios candidatos me ilusiona especialmente. No sé qué saldrá, ni qué categoría o país. Pero si sale, seguro que será positivo y lo haré con la misma ilusión de siempre.
DC: Si recibiese una llamada del Iberostar Tenerife, ¿volvería?
AM: Sí, sí, sin ninguna duda. Ya lo he manifestado en varias ocasiones. En el Canarias hay más puestos dentro del club, no solo el de entrenador. Estaría encantado de volver. Se vive bien en muchos sitios, pero esta Isla reúne las condiciones familiares y de los mejores para vivir el mundo.
[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»left»]»Estaría encantado de volver a Iberostar Tenerife. Hay más puestos dentro del club, no solo de entrenador».[/quote]
DC: ¿Cuál cree que será el mayor aprendizaje que se lleve con este deporte?
AM: (Una breve pausa, pensativo) Me gustaría decirte que hay que tener un poquito de mala leche, pero me niego a ello, con lo cual no sería el caso. Quizás, el mayor aprendizaje que me llevaré y que hablé no hace mucho con otro periodista es que me niego a pensar que la gente es mala. Creo que la gente es buena, lo único que algunos no saben que lo son y hay que intentar ayudarles para que se conviertan en mejores personas. Lo más importante del mundo es que todos nos llevemos bien. Una de mis fijaciones desde que me levanto por la mañana es: ‘Alejandro, qué puedes hacer hoy porque, si puedes ser mejor persona, serás mejor hijo, mejor, hermano, mejor tío, mejor padre y mejor amigo’. Entonces, me levanto con unas ganas increíbles de ser mejor persona y el baloncesto me ha ayudado a ello.