Redacción Deporpress | Aitor Sanz parece ver la luz al final del túnel. Después de tanto calvario. El mediocentro es optimista en sus plazos de recuperación. Y mantiene la ilusión de un niño. Su objetivo: trabajar junto a sus compañeros en el inicio de pretemporada. Y, para ello, se está entrenando cada día a tope, sin vacaciones, para fortalecer la musculatura y poner fin a una lesión convertida en pesadilla. El futbolista blanquiazul fue protagonista en una entrevista a El Día, de la que sacamos un extracto de sus declaraciones.
Recuperación.- “Estamos cumpliendo los plazos. Va todo dentro de lo previsto. Estoy contento porque no siento nada de dolor. Es lo más importante. Gano fuerza poco a poco. Estoy con muchas ganas”.
Proceso.- “Ha sido muy duro. Pero al principio, no sabíamos bien cuál era el diagnóstico; primero pensamos en una tendinitis, luego en una tendinosis y ahí decidimos visitar a otros especialistas. Nadie nos lo dejó claro. Al no saber claramente, se planteó la implantación de factores de crecimiento para regenerar la zona. Me iba encontrando mejor, pero una vez saltaba al campo, notaba que no iba bien. Fue peor cuando nos percatamos de que el tratamiento conservador no había dado frutos y era necesaria una operación. Fue difícil, después de todo lo trabajado para llegar bien. Intentamos tomarlo de la mejor manera, siendo optimistas, poniendo toda la confianza en los médicos. Pero fue una pesadilla que sirve para aprender y para valorar muchas cosas del día a día”.
Dudas.- “No llegué a pensar en el final, pero te entran dudas. Soy consciente: tengo una edad y mi juego es bastante físico, con mucho desgaste muscular y articular. Encima, he sumado muchos partidos por temporada. Me cuido y mantengo bien mi peso, pero el cuerpo tiene sus límites. La gente dice que esto me va a dar dos años más de fútbol, y que debo aprovechar ese tirón”.
Importancia de Santi Cazorla.- “Contacté con él gracias a un fisioterapeuta del Oviedo, que es de un pueblo de al lado y le conoce. Me preguntó cómo me encontraba y le dije que no sabía qué hacer. Entonces, me puso en contacto con él (Santi Cazorla) y la verdad es que puso todo de su parte. Me dio la opción de los dos médicos que le trataron, incluso el sueco Hakan Alfredson, que pasa consulta en Londres y opera en su país. El Tenerife no me puso inconvenientes, diciendo que me apoyaría si me decantaba por eso. Pero Santi me animó a probar antes con Mikel Sánchez. Salí convencido de allí porque dice las cosas muy claras”.
Mikel Sánchez.- “Me lo dijo claro desde el primer momento: tu trabajo ahora es esto, olvídate del fútbol y céntrate en recuperarte. Mi familia vino conmigo gracias al club y en ellos me apoyé, tanto en mi mujer como en mi hijo pequeño. Pero es duro, sobre todo porque las cosas no iban bien en el equipo y sientes que no puedes estar ahí, aunque sea para animarlos o darles consejos”.
Equipo.- “Veía que podría haber ayudado estando dentro. Mi rol se daba a ello. Se nos acusó de falta de carácter, pero no creo que fuera tanto eso, ya que remontamos varias veces. Pero quizás falto activación antes de los partidos, esa mala leche dentro del campo para aprovechar los momentos de debilidad del rival. Sé que hubiera podido aportar en esas situaciones”.
Entrenadores.- “Fue difícil desde el inicio. Los primeros cinco partidos generaron muchas dudas. Con Etxeberria hubo una buena comunión, pues tenía claras sus cuatro-cinco ideas, pero no tuvimos el resultado esperado. Con Oltra conseguimos un poco de oxígeno, pero a la larga no logramos la regularidad. Vino Luis César Sampedro que, en cuatro partidos, se lleva una nota alta. Vio los problemas del equipo y supo subsanarlos; se lleva todo mi respeto”.
Presión de los focos externos.- “Aquí lo hemos vivido con jugadores como Ayoze Pérez o Nano. Se beneficiaron del entorno del equipo. Ayoze se encontró muy a gusto y no sintió esa presión. Con Nano también trabajamos mucho para que sacase el talento. ¿Quién es el mejor extremo de la categoría? Posiblemente, Darwin Machís. Pero tampoco aparece todos los días. Y mira que está en un equipo donde todos trabajan para que él resuelva. Pero nadie le pide que sea en cada partido. Eso es irreal”.
Prudencia.- “Hay mucho de lo que aprender. Para empezar, no poner expectativas el 16 de junio. El ‘queremos ascender o estar en playoff’ no ayuda. Los objetivos se consiguen día a día. Tenemos que ganar el primer partido; luego, el segundo. Paso a paso. El rendimiento del equipo baja cuando se genera frustración. Si quieren un objetivo a largo plazo, el mínimo: salvar la categoría. Pero poco a poco. El ascenso lo consiguen tres, pero lo quieren quince”.