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Aire fresco

Por @rondoscutillas

Redacción Deporpress | El CD Tenerife respira por fin aire fresco. Quizá lo lleva haciendo más tiempo del que pensamos y aún no nos habíamos percatado pero, desde el ascenso a Segunda División, se observan síntomas de un cambio para la esperanza en casi todos los estamentos del club. La situación financiera sigue mejorando año tras año. La deuda se reduce sin prisa, pero sin pausa. Y aunque la tesorería no está aún para casi ninguna alegría, los jugadores y el resto de los empleados de la entidad ingresan sus nóminas mes a mes  lo cual, como en toda empresa, contribuye decisivamente a dar estabilidad y a que todos remen en la misma dirección.

El vestuario ha encontrado nuevamente una referencia y una idea en la que creer y sobre la que construir algo sólido. Casi dos meses después de su llegada a la isla, nadie duda ya que el relevo en el banquillo del Heliodoro fue todo un acierto. Los números demuestran que el predecesor de José Luis Martí dejó al equipo a tres puntos de la zona de permanencia. Y el Tenerife está ahora con cuatro de margen sobre la frontera del abismo, lo que supone un crecimiento de siete puntos respecto al punto en el que el técnico balear tuvo que iniciar esta partida.

Siete son también, precisamente, las jornadas que puede sumar el Tenerife en Valladolid este domingo sin conocer la derrota y solo uno de los 80 técnicos que se ha puesto al frente del banquillo blanquiazul en toda su historia, José Ramón Lamelo en la temporada 80/81, puede presumir de una situación similar a la que se ha creado ahora con vistas al partido de Zorrilla.

Independientemente de que la propuesta futbolística de Martí guste más o menos, hay otro dato que nadie puede negarle. Es un técnico con el que el club revalorizará su patrimonio, especialmente por aquellos jugadores que tienen aún mucho margen de mejora y que ya han conseguido despuntar dando unos prometedores pasos en el fútbol profesional.

Pocos podían apostar hace unos años a que el Tenerife era capaz de resolver un partido exigente en Segunda División, como sucedió el sábado pasado contra el Mallorca, con dos chicos salidos de su cantera. Y, sobre todo, con dos futbolistas que no superan, entre ambos, la treintena de partidos en la categoría. Cristo González y Omar Perdomo son solo dos muestras de que, si hay oportunidades, pueden salir jugadores interesantes de la Ciudad Deportiva Javier Pérez. Bruno, ahora en el Betis, o Ayoze Pérez son otros ejemplos del talento blanquiazul. El primero se fue gratis y por el segundo, en la situación contractual que tenía, poco más se pudo hacer salvo aceptar los dos millones que puso el Newcastle sobre la mesa.

Lo importante, además de la confirmación de que el Tenerife puede aspirar a cosas mejores con un equipo formado con gente de la casa y refuerzos que suban el nivel que aún no hay en determinadas posiciones, es que, como decía en el primer párrafo, hay signos de no incurrir en los mismos errores. La renovación de Alberto evitó la repetición de un nuevo ‘caso Bruno’ y si alguien quiere llevarse ahora al majorero tendrá que pasar por caja dejando una bonita suma.

Estoy convencido de que Cristo González y Omar Perdomo tendrán también contratos acordes a su valía más pronto que tarde. Carlos Abad está en el filial del Real Madrid en una operación que, se quede de blanco o vuelva a la isla, será buena para la entidad. Parece que, por fin, el Tenerife dispone tiene una idea clara con la que abanderar la filosofía de su proyecto así que, personalmente, apuesto por dejar abierta la puerta de Geneto y que siga entrando aire fresco.