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Aire (23-3-15)

Por @RondosCutillas

Seis partidos consecutivos sin perder y siete puntos de margen sobre la zona de descenso. El Tenerife toma aire y se repone del bache por el que transitaba en los primeros días de febrero. Apenas un mes y medio después, el panorama clasificatorio es otro y las sensaciones también. La victoria de ayer sobre Osasuna, en uno de esos partidos en los que el triunfo vale doble por ser ante un rival directo en la lucha por la permanencia, deja al grupo de Agné en una situación desahogada y con la posibilidad, en caso de sumar en el Mini Estadi este domingo, de seguir más cerca de hollar el ansiado campamento base del que ya sólo lo separan 14 puntos.

El choque frente al equipo navarro mostró la tendencia al alza que lleva trazando el equipo blanquiazul últimamente. Y sus virtudes hicieron el resto. La máxima de que los partidos se deciden en las áreas se cumplió cuando Dani Hernández mantuvo ileso al Tenerife con una intervención de mucho mérito con 0-0 a disparo de Merino y Riesgo sirvió en bandeja a Ifrán el 1-0 en un centro llovido de Suso desde la derecha sin aparente peligro.

Hasta entonces el Tenerife ya estaba siendo mejor también en el resto de las parcelas del terreno de juego. Intenso en los balones divididos, con buen despliegue cuando tuvo la posesión y con un Raúl Cámara que estuvo sobresaliente a la hora de tapar a Sisi, uno de los mejores extremos de la categoría. Sin duda que el lateral, con partidos como el de ayer, demuestra que el club no se equivocó a la hora de prolongar su estancia en la isla con la renovación de su contrato.

El Osasuna, acuciado por los problemas clasificatorios y extradeportivos, decidió tirarse con todo a por el empate. Apretaron y mucho los rojillos. Tuvieron la pelota, crearon situaciones y dieron la sensación incluso de poder llevarse el empate. Sobre todo porque Cedrik fue una pesadilla en la izquierda y se fue de Moyano una y otra vez con una facilidad insultante.

Pero el Tenerife supo sufrir e incluso pudo infligir un castigo mayor a los navarros si el larguero no llega a interponerse en el disparo de Ifrán. Fue su compatriota Maxi el que firmó el tanto que, a la postre, dio los tres puntos al grupo que dirige Agné al cabecear, como mandan los cánones, un balón servido por Cristo Martín desde la izquierda hacia el mismo lugar desde el que provenía el envío.

Luego, en el epílogo del partido, Cristo Díaz cometió un penalti tan claro como innecesario sobre Nino, que estaba ya muy cerrado por el resto de la zaga. El 2-1 de Nekounam sólo sirvió para que los visitantes empatasen el average particular, aunque en el general es el Tenerife el que domina claramente (con 10 goles de margen a su favor).

Lo mejor es que el Tenerife sumó su tercera victoria consecutiva en casa, acumula su sexta jornada seguida sin perder y visita ahora a un Barcelona B que lleva siete partidos sin conocer la victoria. Será el último de la trilogía de encuentros ante rivales directos por eludir el descenso que había fijado el calendario y, sobre todo, puede resultar básico para continuar disfrutando de este aire tan necesario después de algunos meses en los que la dinámica era francamente negativa.