Por @rondoscutillas
El CD Tenerife se ha recargado. La clasificación deja quinto a un equipo al que los resultados le han dado la tranquilidad para crecer. Para madurar los partidos bajo el prisma de la paciencia hasta que ocurre algo. Un chispazo de calidad o, como ha sucedido en las dos últimas comparecencias en casa, un despiste del rival que sirve para abrir la lata. Luego, con viento a favor y si evita errores no forzados, los de Martí son complicados de batir para cualquiera.
Da la sensación de que el Tenerife ha vuelto. La entrada del otro día ante el Elche es, de largo, la mayor de todo el curso. Algo se ha reactivado y ahora el combustible de la ilusión fluye de nuevo por el interior de hasta los más escépticos. Todo, de repente, tiene buena pinta y, aunque aún quede un mundo de jornadas y puntos por delante, somos felices con la situación actual. Todos queremos vivirla y, si es posible, mejorarla.
Por ahí aparece el partido del domingo en Zorrilla ante el Valladolid. Una cita de seis puntos contra un rival directo al que la Liga ofrece la oportunidad de alejarlo aún más del retrovisor en caso de alcanzar una victoria. La Segunda sigue siendo una carrera de fondo, pero ahora toca disputar cada partido a ritmo de esprint final. Es la ley del más fuerte. Si no consigues que te persigan, como hacen los pucelanos ahora con el Tenerife, te adelantarán. Así de simple.
Que nadie se deje engañar por el puesto que ocupa cada equipo tiene en la tabla. El grupo de Martí solo tiene un margen de 3 puntos sobre el que dirige Paco Herrera. Justo un partido. O sea, prácticamente nada. Todo lo que sea sumar el domingo supondrá, además, el premio añadido de que el average particular sonreirá a los blanquiazules gracias al 1-0 conseguido en la isla durante la primera vuelta.
Ambos equipos llegan al partido con unos números espectaculares y muy meritorios. El Valladolid, de hecho, ha ganado 5 de los últimos 7 partidos que ha jugado como local. Los otros dos los empató y el registro de goles, en ese lapso temporal, es de 12 a favor y 1 solo encajado. Sin duda alguna, uno de los test más complicados que tendrá el Tenerife a la hora de defender su residencia actual en la zona de playoff.
La cita también sirve para tener un poco de perspectiva sobre uno de los ejes básicos en los que se vertebra la buena racha actual del Tenerife. Rafael Benítez, del que Martí es un discípulo aventajado, dijo el año que consiguió el ascenso en la isla que si mantienes tu portería a cero, siempre tendrás la oportunidad de ganar el partido. El fútbol es un deporte colectivo en el que lo ideal, además, es que ataquen y defiendan todos. Pero el portero, por su singular condición, es una de las piezas claves del éxito de este equipo. El nuestro se llama Dani Hernández y pudo volver a la isla porque el Valladolid, que hoy no da con la tecla de su guardameta, lo descartó en un mercado invernal. Por fortuna para el Tenerife hoy es un orgullo que lleve la blanquiazul.
Termino recordando que este Tenerife es lo que es por su humildad y por la solidaridad y el sacrificio de todos sus futbolistas sobre el campo. Espero que el quinto puesto no acomode a nadie y que recuerden que, en los tiempos que vivimos, la inmediatez es el estado natural de las cosas. Ya nadie espera por nada y, para poder vivir lo que se quiere conseguir en junio, hay que ir a buscarlo. Pero no hoy. Ni mañana. Ahora.