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Agonía

Por @juanjo_ramos

Esta es una de esas semanas en la que te esperas lo peor del CD Tenerife. El partido ante la UD Logroñés tiene casi todos los ingredientes para convertirse en un desastre que propicie el relevo en el banquillo. Le falta el ambiente enrarecido del Heliodoro en días así.

La derrota en el derbi, la triste trayectoria en Liga, el error de Ortolá, la racha positiva de un rival a priori más débil y el error estratégico de Fran Fernández poniéndose a la plantilla en contra con su rueda de prensa nos colocan al borde del abismo.

Solo hay un argumento al que aferrarse: el nivel del grupo que dirige. Porque aunque el técnico diga “tenemos lo que tenemos” o use el “esto es lo que hay” para frenar las expectativas que él considera “altas”, sigo pensando que es precisamente el potencial de la plantilla lo único que le puede salvar del fracaso.

Sigo sosteniendo mi máximo respeto por la persona. No debe estar pasándolo bien el entrenador del Tenerife ni su gente en estas circunstancias. Se diría, por momentos, que un despido puede resultar hasta liberador para él. Pero desde luego no seré yo quien pida su salida. Es más, ojalá logre encontrar el camino de vuelta.

Y digo de vuelta porque, desde fuera, Fran parece un entrenador vencido. Se le ve frustrado, como superado por las circunstancias. Como si ya no pudiera aportar nada más que insistir y esperar a que la cosa cambie. Repite un amigo mío con frecuencia que “mismas acciones, mismos resultados” y este, desde luego, parece el caso.

No le pido cambiar de sistema o de jugadores. Le pido justo lo contrario. Hacer lo que no ha hecho en estas doce jornadas: apostar por una idea concreta y darle estabilidad al grupo. El gran cambio, para el entrenador del Tenerife, sería justamente no cambiar tanto. Que sepamos lo que nos vamos a encontrar el fin de semana. Que el equipo sea reconocible.

Necesitamos una victoria. El juego ahora me da igual”. Frases de partidos previos, tan vacías en el contenido como llenas de significado para conocer el estado anímico de Fernández. Cuando uno pronuncia sentencias así es que se agarra a cosas que no puede controlar. Vamos, que si hubiera nacido en la Isla estaría pidiéndole los puntos a la Virgen de Candelaria.

Y no es eso. Este Tenerife necesita minimizar errores a base de mejorar su intensidad y concentración. Especialmente en la salida de las segundas partes, donde su nivel de activación baja de forma alarmante.

Este Tenerife no puede prescindir de Aitor Sanz porque es el único mediocentro capaz de mirar hacia adelante y romper líneas. Y eso aun estando en el final de su carrera. A este Tenerife debería obsesionarle poner balones en ventaja a sus atacantes. Especialmente a Fran Sol. Con este Tenerife hay que mover el banquillo mejor, tocando el problema y no acumulando atacantes como el que quiere tirar una puerta abajo a empujones en lugar de buscar la llave para abrir.

No sé si perderá el Tenerife este domingo y se acabará la era Fran Fernández. Ojalá que no. Pero a día de hoy me resulta imposible no pensar que Miguel Concepción y Juan Carlos Cordero se equivocaron en su elección. Ojalá dentro de un mes y medio pueda escribir otro artículo diciendo que me equivocaba y que Fran Fernández ha logrado callarnos la boca.