Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | Todos los ciclos tienen un comienzo y un final. Más o menos duradero. Con mejor o peor sabor de boca. Adonay Martín pone punto y final a su aventura en el Atlético Unión Güímar después de siete temporadas al frente del cuadro de Tasagaya. Un acuerdo conjunto con un club que califica como justo. «Hemos mirado por el bien del club». Las urgencias clasificatorias, unidas a una falta de reacción para salir de la soga, motivan un cambio de aires en búsqueda de una reacción. «Cuando los resultados no llegan no puedes seguir haciendo lo mismo. Lo intentamos con diferentes modelos, teorías y prácticas, pero no funcionó», confiesa. Fin a una etapa fructífera y recíproca que cierra con nota desde su aterrizaje en 2013: consolidación en Preferente, ascenso a la Tercera en 2017 y permanencia en las temporadas venideras.
Dani Cerdeña: Se pone fin a una etapa tras siete años ininterrumpidos. ¿Duele?
Adonay Martín: Mentiría si dijera que no. Son siete años con muchas alegrías y trabajo detrás: planificando, fichando jugadores, cuerpo técnico, mejoras materiales y humanas. Trabajando prácticamente los 365 días del año por el club. Me hubiera gustado poner fin a este ciclo de otra manera, pero las cosas se han dado así. Hay que aceptarlas como vienen.
DC: ¿Por qué decide junto a su cuerpo técnico dar un paso al costado?
AM: La decisión se toma buscando un cambio en la mentalidad de los futbolistas. A veces es tan simple que basta con que venga alguien diferente: solo con su presencia genera un cambio o nueva ambición. Estábamos trabajando muy bien, codo a codo con los jugadores, pero cuando los resultados no llegan no puedes seguir haciendo lo mismo. Lo intentamos con diferentes modelos, teorías y prácticas, pero no funcionó. Decidimos ser justos, mirando por el bien común del club.
[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»left»]»La decisión se toma buscando un cambio de mentalidad en los futbolistas».[/quote]
DC: Lo cierto es que el equipo había logrado hacerse fuerte en casa, pero últimamente no estaban acompañando tampoco los resultados en Tasagaya. ¿Qué ha fallado?
AM: Contra Las Palmas ‘C’, la derrota fue injusta; nos ganaron con un único tiro a puerta prácticamente. El Vera hizo un partido, pero conseguimos empatar por casta y orgullo. El último encuentro en casa con el San Mateo es el típico partido que haces todo para vencer, pero donde el rival con un tiro y medio te hace dos goles. Dinámicas.
DC: Pero lo cierto es que la permanencia no está lejos: solo a dos puntos. ¿Veía necesario un cambio de aires por el bien del equipo?
AM: Es una de los elementos en los que nos hemos basado. Son cinco jornadas sin ganar, quedan 36 puntos y solo un triunfo nos separa del objetivo. Pero llevamos un mes en idéntica situación, sin conseguirlo. Viene ahora la parte de la competición donde más unidades se sacaron en la primera vuelta. Ahora, no puede fallarse. Y los jugadores necesitan algo nuevo para lograrlo. No sé si estamos haciendo o no lo correcto, pero solo el tiempo es juez. Teníamos que ser honrados y honestos.
[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»right»]»Me voy sintiéndome un güímarero más. Eso no se paga».[/quote]
DC: Ha sido más de un lustro al frente de la nave. ¿Qué se lleva de todos estos años?
AM: Uf, tantas cosas que tendríamos que hacer tres entrevistas para ello (ríe). Me quedo con el respeto al trabajo, así como con la gratitud y confianza que han depositado en mí. Por lo grandes compañeros que he compartido, amigos que me llevó de Güímar y por todos los jugadores con los que he tenido el honor de trabajar. Y, sobre todo, me llevo el orgullo de haberme dejado la piel por este equipo. Me voy sintiéndome un güímarero más; eso no se paga.
DC: ¿El momento que guarda con mayor ilusión de toda su etapa?
AM: No son uno, sino dos: el primer año donde conseguimos la salvación en Preferente con pocos medios económicos, con una plantilla muy joven e inexperta; y, por supuesto, el ascenso. Son dos sensaciones opuestas, pero con el mismo sentimiento.
DC: ¿Se lleva el cariño, respeto y admiración de gran parte del vestuario y del propio club?
AM: Entiendo que sí. Así me lo han hecho sentir. En estos momentos, fortalece tantas muestras de cariño de tanta gente de fútbol y amigos. Pero, sobre todo, reconfortan las lágrimas vividas dentro y el sentir mostrado. Quedará marcado para mí.
[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»left»]»La vida son ciclos. Y el mío ha terminado aquí».[/quote]
DC: La lucha por la permanencia promete mucha pelea por esa zona baja. ¿Confía en que se consiga el ansiado objetivo de aquí a mayo?
AM: Por supuesto. Y por eso hemos dado el paso. Quien me conoce, sabe que no soy cobarde. Confío plenamente en la calidad humana y futbolística de estos chicos. Se están dejando el alma cada día y lo van a conseguir. Estoy seguro de ello. Tienen un gen especial y, lo más importante, se cuenta con un grupo maravilloso.
DC: ¿Un mensaje a la afición?
AM: Agradecimientos. Me han dado todo, abriéndome las puertas de su casa. Solo pedirles que empujen por los chicos. Que se vea el mejor ambiente de Tasagaya y que no duden de ellos porque están comprometidos al cien por ciento con la causa y el objetivo.
DC: ¿Diría que es un adiós definitivo o solo un hasta luego?
AM: En el fútbol, como casi todo en la vida, nunca digas nunca. ¿Por qué no? Si ha sido mi casa tanto tiempo. Pero ahora mismo, no pienso en eso. El tiempo dictará sentencia. La vida son ciclos y, ahora mismo, el mío ha terminado aquí.
DC: En su despedida, habla de un pequeño descanso. ¿Recargar energías para volver con fuerzas en verano si surge un nuevo proyecto?
AM: Por supuesto. El fútbol es mi vida. Llevo 17 años sentado en un banquillo. Que no queda duda de que voy a volver con más ganas y fuerzas. Ahora, unos días de descanso y volver a empezar a ver mucho fútbol para matar el gusanillo. Luego, esperaremos a que salga otro proyecto.