Skip to main content Scroll Top

Acelerar

Por @rondoscutillas

El CD Tenerife sigue dando síntomas de estar vivo. En Riazor tuteó al Deportivo, otro firme candidato al ascenso directo, y corroboró los brotes verdes que ya había mostrado anteriormente contra el Málaga y el Nástic en el doble compromiso en el Heliodoro. Además, por fin, ha encontrado la fórmula para ponerle el candado a la portería que defiende Dani Hernández y acumula tres partidos consecutivos sin encajar goles, dos de ellos ante equipos que luchan de verdad por cosas importantes y que poseen una acreditada solvencia ofensiva.

Este empadronamiento en la avenida de la Resurrección hay que relacionarlo, directamente, con la llegada al equipo de Uros Racic y Borja Lasso, que han elevado el nivel general del grupo. Y, para ser justos, con las prestaciones de un renacido Héctor Hernández que, con varios meses de retraso sobre lo esperado, empieza a rendir de manera destacada.

La Liga, ni mucho menos, se ha terminado y, pese a que el incendio de malos resultados desatado en los primeros meses de competición carbonizó buena parte de las ilusiones blanquiazules, aún hay tiempo y puntos para poder dejar huella en este campeonato.

El Heliodoro, a falta de que se consiga aprobar la maldita reválida de los partidos fuera de la isla, debe continuar siendo el combustible que alimente el proyecto de la 2018/19 y prolongue el actual estado de optimismo que se vive en el entorno.

Pero, ojo, para intentar que no se ponga el sol en este amanecer blanquiazul convendría dejar la calculadora en la gaveta durante varias semanas más. No caigamos en tentaciones del pasado. Mejor olvidarse de usarla, por ahora, para empezar a hacer cuentas que van a tener la misma utilidad que hacerse trampas al solitario.

No hay más futuro que el Córdoba. Y, pese a lo que diga la clasificación, será un partido complicado. Es cierto que los andaluces son el peor equipo a domicilio de Segunda, con apenas 3 puntos conquistados como visitantes en lo que va de curso. Pero, ojo, que han calcado los mismos números que el equipo que dirige José Luis Oltra en sus 5 últimas salidas (2 empates y 3 derrotas) y, además, han marcado 4 goles frente a los 2 anotados por los blanquiazules en el mismo espacio de tiempo.

Será una cita en la que, seguramente, habrá que tener mucha paciencia y en la que convendría, sobre todo, no regalar para evitar repetir el viejo vicio de que el adversario se adelante en el marcador. Preveo un partido con blindaje en área andaluza. Plagado de cocodrilos para los que intenten jugar por dentro y de suela por delante para los que traten de abordar la finca del Córdoba por fuera.

Si queremos que, de manera tangible, haya un horizonte sobre el que se pueda circular cada vez a mayor velocidad, este es el momento de empujar en el estadio con fuerza y entre todos. De creer que nada es imposible y tomar con fuerza el volante para intentar superar al Córdoba, seguir soltando lastre y tener la vía un poco más despejada para, de verdad, sentir que este Tenerife tiene motor y caballos suficientes para ser capaz de poder acelerar.