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Abriendo puertas

Por @beatrizpalmero

Durante todo el día he podido ponerme al día en redes sociales del paro parcial convocado mañana en España, y en otros muchos países, para denunciar las desigualdades que aún sufren las mujeres con respecto a los hombres y las situaciones de violencia que soportan muchas en su día a día. En el instituto en el que trabajo, como en otros muchos, los alumnos han decidido secundar los paros arrancándome una sonrisa. Pese a su juventud, y su inexperiencia, en muchos casos, saben que hay mucho que recorrer aún en el camino que emprendieron las mujeres hace siglos. Pero en estos tiempos que corren, las mujeres tienen la suerte de que ahora muchos hombres la acompañan. No siempre fue así. Y aunque las dificultades siguen siendo muchas, en estos momentos hay numerosas puertas abiertas a las mujeres, a sus reivindicaciones, a sus logros.

Y algunas de esas puertas están en la prensa. En 2017 no nos sorprende encontrar el título del Fígaro Peluqueros Haris en las portadas de los periódicos, ni ver destacadas las victorias del Granadilla Egatesa o el ascenso del Tacuense. Los españoles sabemos quién es Carolina Marín, Mireia Belmonte o Garbiñe Muguruza, pese a que siguen siendo heroínas aisladas que, en ocasiones, parecen robar protagonismo a los ases del balón en los grandes rotativos nacionales. Pero ellas están ahí gracias al trabajo que han hecho otras. Gracias a Arantxa Sánchez Vicario, a María Vasco, a Blanca Fernández Ochoa o a Miriam Blasco que, mucho antes, realizaron la proeza de ser protagonistas en un mundo, el deporte, tradicionalmente masculino.

Aquí en las islas tuvimos a Ana Bautista, Tere Linares, Estela Ferrer o Goya Dorta, tuvimos un Tenerife Marichal que rompió barreras y tópicos y que logró, siendo un equipo de mujeres, el mayor éxito continental para las islas. Para ellas fue más difícil, pero fueron pioneras, pusieron las primeras piedras para que, hoy, otras lo tengan más fácil. Y, ahora, las gemelas Ramos, Alexandra Rinder, Michelle Alonso, Rosana Simón y compañía tienen una base donde seguir poniendo piedras, y construir un futuro aún mejor para las que vienen detrás, para que las mujeres deportistas sean tan consideras como los hombres porque, seamos sinceros, el deporte es uno de los campos donde aún las diferencias son notables, desde el salario a la consideración personal del esfuerzo que no es que sea el mismo que el de sus compañeros, es el doble, porque además de trabajar en su disciplina tienen que seguir abriendo camino.

Sigamos abriendo puertas para ellas.