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Abonados a aguas tranquilas

Redacción Deporpress | Gol en contra, penalización casi segura. Durante la presente campaña, el CD Tenerife siempre ha tenido que dejar su portería a cero –cinco de Liga y cuatro de Copa- para sumar triunfos. Cuatro de esas ocasiones, los blanquiazules vencieron por 2-0, mientras que en las otras dos por la mínima (1-0).

Ello significa que los insulares necesitan sentirse resguardadas en su propia portería para disipar las dudas y acabar llevándose el premio gordo. Porque cuando el contrario anota, el envite acaba en empate o derrota. A modo causa-efecto, la estadística arroja que el CD Tenerife ha sido incapaz durante este primer trimestre de tirar de épica: remontar un resultado adverso, prefiriendo navegar en aguas tranquilas antes que apuntarse al rock and roll. Un síntoma que se repite por tercera vez desde el retorno a Segunda División en la campaña 2013/2014.

Precisamente, en la vuelta a la Segunda División bajo la manija de Cervera, fue incapaz de apelar a la heroica hasta la 34ª y 35ª jornada, donde firmó doble cita consecutiva sumando de tres con marcadores en contra (1-2 al Eibar, 3-2 al Numancia). Precisamente, fueron las dos últimas alegrías de aquella aventura que se desinflaría posteriormente como un globo picado con siete tropiezos continuados para despedir la temporada.

En la otra ocasión que el CD Tenerife dijo adiós al año sin una remontada por el camino vino de la mano de Garai. Las cinco victorias hasta el cierre del 2019 vinieron siempre con el viento a favor. Ese balance se rompió primero en Copa, ya con Baraja al frente y contra el Valladolid, donde se viró la tortilla para pasar de ronda en enero (2-1), mientras que en Liga solo lo hizo en su último triunfo: 1-2 al Almería en los Juegos Mediterráneos (jornada 38).

La campaña 2018/2019 se encuentra en el lado opuesto, donde el equipo se abonó a las emociones fuertes. La primera, en una fecha de octubre, donde solventó un 0-2 en contra ante la AD Alcorcón (3-2). Posteriormente, lo repetiría contra Osasuna. Rayo Majadahonda (1-3) y Las Palmas (2-1) fueron las otras dos víctimas.

En la 17/18, se abriría el telón contra Córdoba en Copa (del 1-0 al 1-4) para luego continuarlo en Liga: Albacete (del 1-0 al 1-2), Lugo (del 0-1 al 3-1) y Nástic (de 1-0 a 1-2). Un curso antes, el año del casi ascenso, el Tenerife demostró capacidad de reacción en muchas ocasiones, cambiando el signo de forma drástica en cinco ocasiones: Lugo por partida doble en Copa y Liga (1-2 y 1-3), Rayo Vallecano (3-2), UCAM Murcia (2-1), Mallorca (1-4). En la 15/16, se daría en una ocasión, a diecinueve fechas del cierre de aquel año, con remontada contra el Mallorca (2-1), así como en la 14/15, con la UD Las Palmas como único señalado (2-1).

Curiosamente, y contra todo pronóstico, el balance general desde el retorno a Segunda se ha mostrado equilibrado. De las diecinueve remontadas, diez se dieron en el Heliodoro, mientras que nueve se forjaron lejos de la isla. Una tendencia que implica un resultado: a la hora de tirar de épica, el CD Tenerife no ha encontrado gran diferencia entre hacerlo en su fortín o lejos de su zona de confort.