Skip to main content Scroll Top

A Andrés Pedreira y Francis Arocas (1-6-14)

Por @ivanvillanua

Dentro del vestuario de los chicos, escrito con rotulador sobre tiras de esparadrapo, encima de los percheros, rezan varios sustantivos: sacrificio, humildad, trabajo, equipo…Cada vez que entran a su santuario, levantan la cabeza y, como si de un credo se tratara, las registran en su cabeza una y otra vez hasta la saciedad. De manera mecánica. Como si fueran esas las reglas del juego, el legado del éxito…su Biblia particular.

De sacrificio, humildad y mucho trabajo saben de sobra Andrés Pedreira y Francis Arocas: un tándem que se unió hace algunos años para escribir con letras de oro la historia del deporte tinerfeño. El primero, un tipo incansable que por muchas horas que le dedique a sus empresas (no es fácil el mundo de la restauración, hay que estar pendiente minuto a minuto), le queda tiempo para gestionar un club que en cuatro años ha crecido a pasos agigantados. Y de qué manera. El Uruguay Tenerife Fútbol Sala se planta en la mejor liga del mundo presumiendo de transparencia, saneamiento económico y un organigrama perfectamente definido.

La otra pata del proyecto es para Francis Arocas, de los tipos que más saben de fútbol sala de España. Un Alejandro Martínez más que tiene esta tierra y que lleva siglos (no te estoy llamando viejo, amigo mío), mamando canchas de piche, placitas de barrio y parqués de todo el país buscando y rebuscando donde reclutar a los mejores para conformar un quinteto de ensueño.

Lo que ha hecho el Uruguay Tenerife FS no es otra cosa que poner los valores sociales por delante de cualquier final deportiva. Ejemplos como el de Pablo González, que en el segundo partido ante el Elche (el primero en casa), paró el juego porque un rival estaba lesionado aún sabiendo que iban perdiendo y que el reloj corría en su contra, son muestras de que el deporte existe. Por cosas así la vida los ha premiado. Por humildes, trabajadores y ser, por encima de todo, un buen equipo.

A la plantilla mi más sincera enhorabuena. A Andrés, al que he tenido la oportunidad de conocer este año, me quito el sombrero ante ti. Y a Francis, un gran amigo… te lo dije el viernes: eres el más grande en esto y por eso te mereces todos los éxitos posibles. Por buena gente y por gran profesional.