Redacción Deporpress | La UD Las Palmas encadenó este domingo su tercera derrota consecutiva. Se produjo en feudo del Almería (3-1), en un partido caracterizado por los presentes propios del Día de los Enamorados. Para ello contribuyeron el colegiado, al conceder un penalti inexistente o al menos light, para la apertura del marcador. Y más tarde completaron las donaciones los errores defensivos amarillos, aprovechados por el conjunto local para sentenciar la tarde. Alvaro Valles acabó teniendo más trabajo que el deseado y esa señal es la mayor preocupación, incluso que el propio resultado.
El once de Pepe Mel alteró piezas en la búsqueda de un revulsivo en la clasificación que no se tradujo en cosecha. Al contrario: A raíz del 1-0 Las Palmas mostró una fragilidad defensiva que ya preocupaba durante la primera vuelta. Con esa sangría de goles en contra, si no se cortan, los sueños acaban convirtiéndose en pesadillas. Y vuelta a empezar.
Lo mejor del partido quizá fue Rafa Mujica. No sólo por su gol que fue efímera esperanza, sino por las ganas que puso incluso cuando todo estaba imposible para los amarillos. Peleó, tiró, recibió golpes e incordió el joven grancanario cedido por el Leeds.
Las Palmas perdió la perspectiva de la esperanza en una jugada con alta carga de colegiado y VAR. González Esteban y Pérez Pallas, respectivamente, se pusieron de acuerdo para conceder un regalo al Almería justo al borde del descanso. Lazo se lanzó a la piscina en el área al sentir la llegada de Javi Castellano. Y el leve contacto, que no ratificaron con claridad las imágenes de TV, fue suficiente para que los colegiados pusieran a Juan Villar ante la posibilidad de fusilar a Alvaro Valles. Y así ocurrió. Las protestas canarias de nada sirvieron.
Las Palmas se veía por detrás en el marcador sin merecerlo esta vez. Aunque tampoco hizo gran cosa en ese primer periodo el equipo amarillo para lo contrario. Porque, pese a los cambios realizados por Pepe Mel, el conjunto amarillo no mostraba problemas excesivos para contener al Almería pero tampoco generaba inquietud al portero Makaridze.
Del primer golpe, al segundo en el inicio de la segunda parte. La escena final enseñó a Juan Villar libre de marcaje rematando en el segundo poste un balón de Corpas. Mujica puso la esperanza instantes después, resolviendo con un disparo cruzado, pero su gol quedó rápidamente empañado por otro error de marcaje gestionado por Corpas y Akieme.
El encuentro quedó liquidado con media hora de antelación. Pudo haber más movimientos. Pararon Valles, también su colega Makaridze y por si los regalos no fueran pocos el colegiado anuló un gol a Alex Suárez a cinco minutos del final. Un último regalo que no entendieron los amarillos.