Por @pabloalbelo
Este viernes tocó de nuevo comparecencia de Álvaro Cervera para valorar la previa del partido ante el Córdoba. Y sí, es uno de los momentos más importantes de la semana para cualquiera que cubra la información del Tenerife. La explicación es sencilla. Es un gustazo tener a un entrenador de un equipo profesional que responde a todas las cuestiones y que no tiene inconvenientes en contestar a casi cualquier pregunta. Eso, para un periodista, es una bendición y no tener a alguien enfrente que no para de darte evasivas y de responderte con malos modos.
Esta reflexión la saco a raiz del comentario de mi buen amigo José Antonio Felipe (@josefelipem, por si quieren seguirlo en Twitter) en el que explicaba que «algún día los medios valoraremos realmente tener a un entrenador como Cervera en el Tenerife, que responde todo, explica y es cercano». Acertadísimo. Es más, me atrevería a decir que, además de valorarle, hay que respetarle, cuestión que muchos en esta Isla tampoco aplican. Cada decisión que toma el míster es cuestionada como si fuese una cuestión de vida o muerte.
De verdad, me pregunto, ¿es necesario masacrar a Cervera por haber cometido el genocidio de solo llevarse 19 jugadores a Las Palmas? Oh dios mío, qué crimen. Hay convocatoria como en todos los partidos, me parece que no hay nada más. Pero, como siempre, los listos han aprovechado el mínimo resquicio para darle al míster. Ya está bien. Dejemos trabajar, critiquemos sus alineaciones, sus cambios y hasta sus convocatorias si quieren, pero no convirtamos en arma arrojadiza cualquier cuestión completamente trivial.