Skip to main content Scroll Top

El ‘efecto Rubén’ (8-5-14)

@juanjo_ramos

“Espero ganar para hundir más al Tenerife”. Estas palabras de Rubén Castro deben retumbar todavía en la cabeza de más de uno. Han pasado diez años de aquello. Un derbi al que llegaba la UD Las Palmas con cinco puntos de ventaja, su rival metido en serios apuros clasificatorios y todo a favor para sellar la permanencia. Los deseos del delantero grancanario alimentaron la rabia blanquiazul. A los tres minutos de partido yacía en el suelo después de un encontronazo con Sebas Corona. Ochenta y siete más tarde se marchaba hacia el vestuario cabizbajo después de perder por dos a cero. Su equipo acabaría descendiendo a Segunda B. El eterno rival, no.

El efecto Rubén reaparece en cada clásico del fútbol canario. Desde la otra orilla alguien mete la pata. Cuanto mayor es su euforia y su confianza, mejor para el Tenerife. Si en la primera vuelta fue Sergio Lobera el que realizó la ofensa, esta vez le han tomado el testigo sus pupilos. Apoño apostaba ayer “por un 3-0”. Incluso, se congratulaba ante la posibilidad de “dejarles fuera de los puestos de promoción”. El canterano Tana iba más allá: “Lo importante es ganar, pero sí es por goleada mucho mejor”. Desde tierras peninsulares recibían cierto apoyo de Jonathan Viera, quien vaticinaba “una victoria fácil” de la UD.

El caso es que puede suceder. Las Palmas, con el cuarto presupuesto más alto de la categoría, está donde debe. Pese a su errática trayectoria, sus disputas internas (Lobera-dirección deportiva) y los distintos conflictos que han surgido durante la temporada (Atouba, Chrisantus, David González, Nauzet Alemán…), el conjunto amarillo tiene serias opciones de ascenso. Fruto de la gran experiencia y calidad que atesora su plantilla, ha llegado muy vivo a este final de temporada y parte como favorito. Al contrario que en la primera vuelta, las ausencias importantes también están ahora en el otro bando (léase Ayoze Pérez y Cristo Martín).

Pero no cuentan con el gran secreto blanquiazul: la fe en el colectivo. Las dos derrotas consecutivas no han hecho más que devolver el hambre a un vestuario, cuyos integrantes se encuentran (y lo saben) ante una oportunidad histórica. Las bajas solo alimentan las ganas de demostrar que este equipo es algo más que una o dos individualidades. Que al contrario que Las Palmas no se basa en la inspiración de alguno de sus componentes. Y por último, el Tenerife habla en el campo, no fuera.

Por todo ello, Cicerón señala el camino: “Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria”.