Por @beatrizpalmero
“Esa gente que dice por ahí que sueña, la necesitamos aquí, apoyándonos, para poder soñar todos juntos”. Aridane no pudo ser más claro. Sus palabras me evocaron otras mucho más célebres: “Un sueño que sueñas solo es sólo un sueño. Un sueño que sueñas con alguien es una realidad”. Así lo pensaba John Lennon y, sinceramente, lleva mucha razón en sus palabras. Porque cuando más de uno cree en un sueño, es más fácil lograrlo, porque serán muchos los que remen en la misma dirección.
Lo advirtió Álvaro Cervera hace ya algunas fechas. Y lo ha repetido en más de una ocasión. Una vez lograda la permanencia, no basta con soñar, no basta con la competitividad y la ilusión del equipo. Es necesario que la afición crea, que empuje, que exista esa comunión entre jugadores y afición, que los blanquiazules sientan que los llevan en volandas. Que ese sueño sea algo tangible, real, y que todos vayan detrás de él. Sólo con la afición, ha dicho, podremos conseguirlo.
Decía Antonio Machado, uno de mis autores favoritos, que “tras el vivir y el soñar, está lo que más importa: el despertar”. Y ahora estamos en ese instante, ahora es el momento de despertar, de ponerse en acción porque “sólo es capaz de realizar los sueños el que, cuando llega la hora, sabe estar despierto” (León Daudí /Noel Clarasó como ustedes prefieran).
De nosotros depende. Este equipo se ha ganado nuestro respeto, nos ha dado motivos para soñar, nos ha demostrado que sabe sufrir y competir y que no baja los brazos tan fácilmente. Ahora es nuestro turno. Ahora somos nosotros los que tenemos que demostrar que nos han ganado, que tendrán nuestro apoyo porque lo merecen, que estaremos ahí para pelear por un sueño, llegue o no. Reclamábamos nuestro derecho a soñar, pues hagámoslo, contagiémonos, seamos soñadores. Pero soñemos despiertos, actuando. Y luego, que digan que soy una soñadora, pero no soy la única, ¿verdad, señor Lennon?