Por @pabloalbelo
Sergi Barjuan la ha liado antes de venir a Tenerife. El entrenador del próximo visitante del Heliodoro explicó este viernes en rueda de prensa que “vamos a una isla y te aplatanas un poco, vas como empanado, como si estuvieras fuera de lugar, viajas lejos, es un clima diferente, están de fiesta y todo es un poco diverso”. Diverso sí que eres tú, fenómeno. Más que diverso, disperso, porque ya hay que ser acomplejado para dar ese tipo de declaraciones antes de un partido en Canarias.
No te puedes aplatanar por un viaje de dos horas, que haces cómodamente sentado en un avión y oyendo música o viendo una película en tu Ipad. Pero es que, además, tú solo vienes dos veces hasta aquí abajo, pero te recuerdo que nuestro equipo hace 20 salidas peninsulares. Es más, hasta la que hace para visitar a su vecino a Las Palmas la hace en avión, mientras que tú a Jaén por ejemplo vas en guagua. Es el típico tipo de declaraciones para poner la venda antes de la herida, o para decir que tu equipo fue superfuerte por vencer estas condiciones extremas.
20 grados, no va a llover y el Carnaval, a la hora de arranque del partido, hará casi diez horas que habrá terminado. No entiendo el miedo, de verdad. Pero, el técnico del Recreativo no es el primero que mete la pata en este tipo de cosas. Hace ya algunos años, el mítico Pepe Bordalás dijo que venir a Tenerife era difícil porque había “jet-lag” que podía afectar a sus jugadores. ¿Jet-lag por una hora de diferencia? Pues me imagino cuando Bordalás tenga que viajar a Nueva York o China. Se morirá en el camino y querrá bajarse del avión como Melendi.
Al final, los entrenadores utilizan cualquier excusa para poner en salvaguarda a su equipo ante cualquier contratiempo. Por eso, cada vez más me gusta Álvaro Cervera. No tiene excusas, no tiene reservas en decir cuando algo ha salido mal, por ejemplo cuando dijo esta semana que en el choque ante el Alcorcón no había como sacarlo adelante. Pero, sobre todo, me gusta porque defiende a su equipo ante cualquiera que quiere agredirlo por intereses personales. Sin excusas. De frente. Cervera sí que no es aplatanado, porque no anda con chorradas.