Redacción Deporpress | El Iberostar Tenerife sumo su quinta derrota seguida en ACB, tras ceder este domingo en el Santiago Martín ante el CAI Zaragoza (75-78). Los hombres de Alejandro Martínez se aferraron al envite en un último minuto de infarto, de intercambio de posesiones y lanzamientos libres, incluso con la opción de forzar el tiempo extra con un triple final que no entró.
Lo mejor del choque en el apartado individual fue, sin duda, el esperanzador debut de Lazaros Papadopoulos como jugador aurinegro. Cuando peor pintaban las cosas para las huestes locales (perdiendo de 13 durante el segundo cuarto), el pívot heleno mostró su carácter y juego en el poste bajo para dar esperanzas a los locales. Sin embargo esperaba un final dramático para el Iberostar. Como si no quisiera dar la puntilla a los tinerfeños, los de José Luis Abós dejaron meterse a los aurinegros en el partido en el último minuto, aunque esta vez la balanza cayó del lado aragonés. Lo peor del encuentro fue el escaso acierto del juego de perímetro del Iberostar. Apenas tres triples convertidos durante todo el partido (ninguno en la segunda mitad), hicieron que el CAI se cerrara en su zona para armarse ante un Iberostar que notó en demasía la ausencia del versátil Blagota Sekulic.
Arrancó el partido con Jon Stefansson, el hombre que tenía sangre en la boca por ganar al Iberostar, anotando de dos y mostrándose muy activo de salida en el quinteto de Abós. Alejandro Martínez le dio de nuevo la titularidad a Diego Fajardo. El Icodense respondió fajándose en defensa y realizando un buen cuarto. Parcial de 10-0 de los locales con un inspirado Biviá, también titular ante la luxación en un dedo de Úriz, con dos triples casi consecutivos que pusieron un +8 a favor del Iberostar (4’). No fue más que un espejismo puesto que reaccionó el CAI devolviendo parcial hasta empatar a 10 (6’). A partir de ahí se sucederían errores en ambas zonas, dando lugar a unos minutos más espesos, con intercambio de canastas, pero con un Iberostar fallón desde la línea triple. Aunque el Canarias volvía a mandar (16-12), Albert Fontet hizo daño en la pintura aurinegra, estableciendo el 16-16 de un igualado pero mal primer cuarto.
El segundo parcial empezó con un CAI enchufado, sobre todo desde la línea exterior. Hasta el momento solo Norel y Fontet se habían mostrado sólidos, pero tres triples, dos de Tabu y uno de Roll propiciarían un parcial de 0-8 para los visitantes que estiraba el marcador hasta el 21-29 (24’) provocando el primer tiempo muerto de Alejandro Martínez. Pero no funcionó. Había que frenar la conexión Tabu-Roll que puso el resultado en un preocupante 21-34. Esa fue la máxima renta de la que dispuso el CAI. Si bien el tiempo muerto no funcionó, sí que lo hizo el debut con el Iberostar de Lazaros Papadopoulos (14’ de juego) cuando el escenario no podía pintar peor. Pero el pívot griego se echó el equipo a sus espaldas. Gracias a su aportación los canaristas se volvieron a meter en el partido en lugar de desconectarse por completo. Fue un debut que nadie se esperaba, a pesar de su currículo y experiencia. Con él en pista, la zona local se volvió inexpugnable. Estuvo duro, sin contemplaciones, y enorme para intimidar, incluso taponar algún tiro. Con Sikma inmenso de nuevo en tareas reboteadoras. El recital de Papadopoulos fue también ofensivo. Suyos fueron 10 de los siguientes 11 puntos del Iberostar. Del referido 21-34 los aurinegros se agarraron al partido hasta llegar a un esperanzador 32-35 (18’). En apenas cuatro minutos revolucionó a su equipo, y a una afición absolutamente entregada al 14. Nico Richotti cerraba este cuarto para llegar al descanso con un esperanzador 34-35.
El baloncesto empeoró en el tercer cuarto, pero el marcador mejoraba para los intereses canaristas. Ni tinerfeños ni maños completaron un buen parcial. Los de Alejandro Martínez se mostraban erráticos desde el perímetro. Los jugadores exteriores del Iberostar tuvieron la pólvora mojada todo el encuentro. Durante toda la segunda parte no acertaron un solo lanzamiento triple. Por ahí se iba el partido. En este tercer cuarto ninguno de los equipos fue capaz de notar más allá del 6,75. Sin embargo los pequeños sí aportaban desde media distancia. Gracias a Blanco, Richotti, y Úriz (Rost todavía no se había presentado en partido) los locales se mantenían ante un Zaragoza también desatinado donde solo Roll por fuera, y Fontet desde dentro, hacían daño. Luke Sikma seguía a lo suyo, inmenso en el rebote (4 capturas defensivas en este cuarto). Se entraría en el cuarto decisivo con ventaja mínima para el Iberostar Tenerife (50-49).
Es difícil explicar las sensaciones que produjeron los instantes finales del mismo. Juego táctico entre Martínez y Abós para jugar la última posesión del partido. Guerra de nervios y de sangre fría desde el tiro libre… Quien la ganara se llevaría la victoria. En este último periodo ambos equipos jugaron, por fin, a lo que saben. Baloncesto rápido, poco especulativo y sin mirar el cronómetro. Fue de largo el parcial más anotador (25-29 para los visitantes). En el tramo inicial fase de intercambio de canastas (especialmente bonito el mate del base Biviá para el Iberostar), pero en estas apareció el coco: Damjan Rudez. El croata había pasado sin pena ni gloria por el partido en sus 30 primeros minutos, pero demostró que cuando se deciden los mismos (pregunten a Cedevita) es el hombre adecuado a quien buscar. Con Rudez guiando la ofensiva maña, el marcador se ponía en un peligroso 57-66 (37’), tras sendos triples de Llompart y el propio Rudez. Entre el croata y Llompart (ex Tenerife Baloncesto) amargaron a los locales en el tramo final. El base estuvo fino desde la línea de personal, y decidiría el encuentro al final. Pero antes Rost decidió que era hora de aportar algo. Inédito hasta ese momento (es cierto que no estaba del todo recuperado físicamente), el americano anotaría un 2+1 que dio vida al Canarias (66-70, 39’). A partir de ahí se vivió una situación rocambolesca. Los locales llevaban al tiro libre al CAI (casi siempre a Llompart), y se mantenía con vida como podía aferrados a un Rost que mostraba carácter y a Ricardo Úriz desde la personal. Los visitantes tuvieron la sentencia. Falta persona sobre un lanzamiento triple de Roll (66-72 39’). De poder sentenciar el marcador e irse de 9 en el último minuto…a dejar que el Iberostar creyera en la victoria, gracias a otro 2+1 de Levi Rost (69-72). Los últimos segundos fueron un concurso de tiros libres, donde desafortunadamente el Iberostar no pudo elegir al tirador rival. El CAI siempre encontraba las manos de Llompart, infalible (8/8), mientras que Úriz perdonaba un lanzamiento libre. Con 75-78 se llegó a la última acción del encuentro. Richotti falló el primer lanzamiento libre, el segundo lo erró voluntariamente para poder pelear el rebote ofensivo en los apenas 3” que restaban. Y sí, la bola llegó a Úriz quien no pudo llevar el partido a la prórroga.