Redacción Deporpress | Transcurrían los minutos y el marcador en el Martínez Valero se mantenía con el cero a cero inicial. Una gran intervención del portero local Toño a testarazo de Lolo, un penalti casi al cielo de Corominas para el conjunto ilicitano, una destacada actuación en el lateral diestro de Marc Bertrán… pero todos esos momentos quedaron eclipsados cuando a los 85 minutos de partido, Juan Francisco Martínez Modesto, Nino, regresaba a los terrenos de juego, tras seis meses de duro trabajo para superar una importante lesión de rodilla, y hasta casi nueve sin disputar un partido de competición oficial.
El técnico de Osasuna, Javi Gracia, dispuso de dos cambios antes de recurrir al delantero almeriense, quien curiosamente fue el último futbolista rojillo en sumarse a los ejercicios de calentamiento en la recta final de la segunda mitad. Con todo ello, cuando el cuarto árbitro mostró el dorsal 6 que ahora luce el segundo máximo goleador en la historia del Tenerife, en el Martínez Valero sonaron los aplausos como si se tratase del mismísimo Heliodoro Rodríguez López.
El atacante visitante estuvo nueve minutos sobre el terreno de juego, teniendo en cuenta los cuatro de prolongación, y se le vio pelear y correr por cada balón. No pudo marcar, el partido finalizó con empate a cero, pero Nino había logrado una gran victoria. De camino al vestuario, y antes de atender al micrófono de GOLT, el almeriense recibió la cariñosa felicitación de otro exblanquiazul, caso de Andrés Fernández.
Luego, con su seriedad habitual, el veterano delantero de 33 años reconoció que había vivido «un día importante, después de seis meses muy duros, con mucho trabajo y sacrificio». «Le doy las gracias al míster por permitirme volver a jugar en Primera División«, celebró, «y hacerlo, encima, en este estadio». A continuación, como no podía ser de otra forma, mostró ese perfil de eterno ganador que siempre le ha acompañado en su larga carrera: «Tuvimos ocasiones para marcar y no fue un partido para cero a cero; nos llevamos un punto, pero pudo haber sido algo más». Bienvenido, Nino.