Por @beatrizpalmero
Llevo rato sentada ante una página en blanco buscando algo de inspiración. Es uno de esos días en los que escribiría de muchos temas pero, a la vez, no escribiría de ninguno de ellos, porque no encuentro esa musa que me enciende una luz y me dice: ‘por ahí’, como tantas otras veces me sucede. Y, ciertamente, odio rumiar temas durante todo el día porque al final, sucede esto, que los tengo demasiado manidos para ocuparme de ellos con cierta creatividad.
Y como no acaba de llegar ese numen inspirador, he decidido ponerme a escribir para ver si, por el camino, encuentro la meta. Si no recuerdo mal, fue Picasso quien dijo una vez que “la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando”, así que, aquí estamos, intentando rellenar esta página de Word.
Reconozco que sobre quien más vueltas he dado es sobre Ayoze, pero, uf, vaya plan, empiezo a estar tan cansada como él de que no se hable de otra cosa. ‘Olvídense de mí’, estará diciendo el muchacho. Menos mal que, mientras tanto, él no se olvida de jugar al fútbol. Y más nos vale que siga centradito.
Abro el periódico, a ver si se me ocurre algo. Vitolo está en casa. Bueno, casi. Estaría en casa del todo si se pusiera la camiseta blanquiazul. De momento, va a tener que conformarse con el escudo que tiene tatuado. Y espero que sea por un momento muy corto. Sería sorprendente que le dejaran escapar. Bueno, quizá no tan sorprendente, que ya sabemos cómo se las gasta este club.
Me suena el Twitter. Echo un vistazo al TL y leo algo sobre la falta de identidad del Tenerife de Álvaro Cervera, sobre todo fuera de casa. En cierta forma, me digo, si algo caracteriza a los de Cervera fuera de casa es, precisamente, que juega en función del rival, con la intención de anularlo y esperar que pase el tren y se pueda coger. Si es algo característico desde que está en el banquillo, entonces, ¿cuál es el tema? No me vale.
Siguiente. Me distraigo con las murgas, aunque este año tengo el cuerpo poco carnavalero. De hecho es la primera vez en una década que no tengo entrada para la final. Y, bueno, teniendo en cuenta que jugamos el sábado en casa, no me va a venir mal, que hay que estar fresquita para el inalámbrico. Y, además, es el Zaragoza. Viene en horas bajas, pero para fiarse. Aunque si el Tenerife muestra su versión buena del Heliodoro, será un buen partido. ¡Ah! Esperen. Que el Tenerife no tenía identidad. Volvamos hacia atrás… A ver qué Tenerife aparece el sábado y con qué nos sorprende Cervera esta vez. ¿Mejor? Y a ver si podemos verle algo más a los nuevos, que aún nos tienen despistados y si debuta Ayoze. Díaz, claro, que a Ayoze Pérez mejor le dejamos descansar los oídos que últimamente le deben pitar mucho.
¿Dónde narices está esa inspiración? Ni trabajando viene, señor Picasso. La mente me va muy rápido y los pensamientos van de flor en flor y no se posan en ninguna. Pero bueno, quizá no sea tan malo tener un martes gris. Eso significa que todo va mejor de lo que pensamos. Fuera de los puestos de descenso, con el carnaval a las puertas y algo más confiados en que la permanencia se logrará. No, no es tan malo. Me vuelvo a las murgas a ver si me pica el virus ese que anuncian en el anuncio de Dorada. Y, vaya, quizá el Tenerife nos sorprende el sábado y me den un tema bueno del que hablar. Un tema que no sea cansino quiero decir.