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#Resumen2013 Un año duro en la economía del CD Tenerife

Redacción Deporpress | Si hay alguien que ha vivido este 2013 con especial intensidad ha sido Miguel Concepción. A principios de año el mandatario palmero reconocía las dificultades que estaba atravesando su equipo. «Estamos pasando bastantes penurias en lo económico», aseguró el presidente del cuadro insular en enero de este mismo año, mientras el Gobierno de Canarias no abonaba las cantidades pendientes y el ERE sobre nueve trabajadores de la entidad resultaba nulo. Una situación que solo mejoraría un ascenso de categoría, por lo que puso los medios al alcance de Álvaro Cervera para intentar completarle la plantilla, al tiempo que estaba pendiente de su renovación.

Marzo sería especialmente difícil para el dirigente, una vez se conoció la presentación por parte del conjunto blanquiazul del documento requerido por el artículo 5 bis de la Ley Concursal para establecer una situación de preconcurso de acreedores. El dirigente palmero explicó en aquel entonces que «las decisiones del Consejo son internas del club y que van en beneficio del club». «Cualquier tipo de información que no hace sino restar en estabilidad no es buena y dar esa información es restar y crear una alarma que no ha lugar». Concepción señaló a la prensa como responsable de haber generado un entorno de malestar en una noticia que, a su juicio, no era de tal magnitud. Finalmente, la entidad no se acogió al concurso tras haber pactado una espera hasta el mes de septiembre, en función de lo que ocurriese con el equipo y de si lograba ascender de categoría.

Pero llegó Mayo y con él, otra de las decisiones controvertidas del presidente. Cobrar a los abonados en el partido del playoff frente al Hospitalet. En aquel momento señaló que «yo siempre he sido respetuoso con la afición y tiene su derecho a protestar, pero son decisiones tomadas con responsabilidad», añadiendo que «si queremos ver fútbol de manera profesional y pagar las nóminas tendremos que cobrar y tendremos que comprenderlo, pero todo mi respeto a ese reclamo de la afición». las peñas mostraron su oposición frontal a la medida pero entendían que no debían dejar al equipo de lado y acudieron al recinto capitalino a animar a los suyos.

«La Segunda B ha sido un pozo muy grande para este equipo, que tiene que estar con los grandes, que cuenta con una afición incondicional y que no se merecía caer en esta categoría». Con estas palabras resumía Miguel Concepción lo vivido en la Feixa Llarga de Hospitalet. El presidente comparecía ante los medios ya con la categoría de plata en el bolsillo, aunque reconociendo que «hemos luchado para salir de Segunda División B y al final lo hemos conseguido», para solucionar algo de la «maltrecha economía del Tenerife». Era el paso más importante de la temporada. Miguel Concepción sabía que otra campaña en Segunda División B podría suponer el sacrifico del club, pero el ascenso llegó en el momento justo, quizás en ese punto en el que piensas que Dios aprieta pero no ahoga. Terminaba junio.

«Competir con dignidad» fue la receta que esgrimió en la isla de La Palma para el Tenerife, en su vuelta a Barlovento como equipo profesional. «Estaríamos satisfechos si no sufrimos el próximo año», deseó, «para estar en unos puestos donde, por lo menos busquemos llegar al puerto de los 50 puntos». Esa es la meta deportiva. la institucional mejoraba, ya que con el ascenso La Caixa confirmaba que renegociaría con el cuadro insular la deuda pendiente, algo clave teniendo en cuenta que la entidad crediticia es el principal acreedor del club, junto a las Haciendas tanto regional como estatal, así como la Seguridad Social, quienes también tendieron la mano al Tenerife.

La temporada 13/14 no arrancó bien, y parte del Heliodoro mostró su disconformidad con el dirigente palmero mientras los insulares solo conseguían ganar un partido de los primeros nueve de competición. Además, Miguel Concepción se acogía de manera personal a un concurso de acreedores, algo que no afecta a la entidad insular pero que sembraba dudas sobre el mandatario blanquiazul. «Tengo total confianza en Álvaro Cervera y en su equipo técnico, y estoy convencido de que será pieza clave en nuestro futuro», frase con la que lapidaba cualquier sombra de destitución que planeara sobre el banquillo local. Sin embargo, llegaron los buenos resultados y con ellos la estabilidad a un club que necesitaba algo de tranquilidad para encarar esta temporada de regreso al fútbol profesional.

Este 2013 se cierra con varios apuntes más relacionados con el CD Tenerife. El primero de ellos, imborrable, la huella que deja en el consejo de administración un hombre de incansable trabajo como Ricardo Siverio. “Nadie que conociera a Ricardo puede decir una mala palabra de él; era una persona entregaba a los demás, que lo daba todo, con un grado de generosidad fuera de lo común”. “Todavía nos parece mentira que se nos fuera”, decía Concepción días después de su pérdida.Un presidente que cumplía este año 200 partidos al frente del Tenerife; que ha visto a su equipo de nuevo ganar un derbi más de dos años después en competición oficial; y que, en los últimos días del año, tomó la controvertida decisión de aplazar la aprobación de las cuentas hasta completar un último apunte contable de máximo interés, a su juicio, para la entidad. 2014 se presenta igual de movido, aunque con el Tenerife ya saboreando la Segunda División y lejos del fútbol amateur.