Redacción Deporpress | Gonzalo Arconada ya es historia en el Mirandés, después de que el conjunto burgalés decidiera este martes prescindir de sus servicios. El que fuera entrenador del Tenerife únicamente en las primeras jornadas de la temporada 10/11 lamentó en El Correo la impaciencia evidenciada por la cúpula directiva del conjunto rojillo: «No se ha tenido paciencia y se entiende que es mejor un cambio de rumbo, así que a partir de eso sólo nos queda desear que la decisión sea la más idónea para el club».
Además reconoció que «por lo menos para mí sí que ha sido sorprendente, cuando me han llamado y me han dicho que estaba cesado». Igualmente dio a conocer los motivos esgrimidos por el presidente del Mirandés, Alfredo de Miguel, para dar por finalizada su etapa en Anduva a tres jornadas de la conclusión de la primera vuelta en Segunda División: «El presidente me ha explicado que era por motivos deportivos y por los últimos resultados cosechados, al no haber obtenido los que se esperaban; la decisión se adoptó por unanimidad del consejo».
Cuestionado sobre su relación con los jugadores, Arconada fue algo más enigmático: «Eso lo tienen que contestar ellos, yo soy parte interesada y la gente puede pensar que lo que diga aquí es por interés; lo que sí puedo decir son los mensajes y las llamadas que he recibido en estas tres horas, desde que he tenido la notificación». En su opinión, «lo demás son habladurías, que si no salía a tomar copas, que no contaba chascarrillos, que si me llevaba mal con uno, con otro, eso al final forma parte de la gente que de manera interesada busca distorsionar la realidad del día a día».
Tampoco ha parecido que le haya sentado nada bien que el Mirandés diera tan pronto a conocer el nombre de su sustituto, esto es, el ex del Guadalajara Carlos Terrazas: «Por lo tanto, dos más dos, cuatro; si la decisión fue anoche [por el lunes], me lo comunican a la una del mediodía y el entrenador ya debe estar por aquí, está claro».