Redacción Deporpress | Zarrabeitia Arrieta, árbitro del Oviedo–Racing de Ferrol, se convirtió en el triste protagonista del encuentro al suspender tras el descanso la contienda después del lanzamiento de un petardo, que impactó en los pies del colegiado cuando se retiraba a vestuarios. «Tras finalizar la primera parte y cuando abandonamos el terreno de juego correctamente escoltados por empleados del club y las fuerzas de seguridad, se lanzó desde la grada un petardo que se introdujo por el lateral del túnel móvil de entrada a vestuarios, haciendo explosión a apenas un metro de distancia desde nuestra posición», reflejó el colegiado vasco en el acta.
Aunque a continuación hizo alusión a que «la explosión no produjo ningún daño físico a ninguna persona, salvo un zumbido en el oído dejándonos aturdidos durante unos instantes», tomó la decisión de suspender el encuentro entendiendo que «nuestra integridad física como la de otros empleados del club no estaba asegurada». Ni las palabras de los jugadores del Oviedo ni las del conjunto gallego fueron suficientes para cambiar su decisión.
El Carlos Tartiere estaba ya apercibido de cierre, con lo que la clausura del estadio se da por hecha. Además, el partido podría reanudarse sin público. «La acción del energúmeno o energúmenos que lanzaron el petardo perjudica gravemente al Real Oviedo», criticó el presidente Sabino López. Los técnicos no entendieron la decisión de Zarrabeitia Arrieta y la consideraron «desproporcionada». Así, José Manuel Aira se mostró estupefacto: «Estoy asimilando y tratando de buscarle una explicación. La verdad es que hemos hablado con el árbitro y hemos intentado que recapacitara, pero se ha mostrado tajante», dijo.