En estos tiempos que corren, de crisis, cierres, paro, EREs y demás recortes en general es difícil pensar en pasado mañana. Hoy para ver si llego bien a mañana y poco más. Tal es el planteamiento para la mayoría de la gente. Excluyan de ahí a los 1.625 españoles ultraricos, esto es, con un patrimonio superior a los 25 millones de euros. Y en general a todos los que han aprovechado estos malos tiempos para incrementar su riqueza y ahogar a los pobres que ahora son más pobres. Los bancos, por ejemplo.
Puestos en esta situación, se podría decir que el CD Tenerife está entre los pobres que deben preocuparse en hoy para llegar bien a mañana porque pasado mañana les queda lejos. La falta de liquidez que, en ocasiones, retrasa los pagos en el club está ahogando a la entidad. La reducción de los ingresos lastra el crecimiento de la entidad y el control financiero de la LFP pone coto a la ambición deportiva.
Pero en ocasiones, cuando la trayectoria liguera nos tranquiliza como ahora, no puedo evitar pensar en ese pasado mañana. Me preocupa que el club no tenga un plan más allá que el de vender activos (terrenos de la Ciudad Deportiva, sede del Callejón del Combate…) y adelantar ingresos futuros para vivir día a día. ¿Hacia dónde quiere ir el Tenerife? Me temo que sus dirigentes no lo saben. Que las ideas se han agotado. Que, como sucede en España con los gobiernos (tanto nacional como autonómicos) y las empresas, simplemente están esperando a que pase la tormenta. Sin darse cuenta que nada será igual que antes. Porque CajaCanarias no volverá y el Ejecutivo Regional difícilmente volverá a aportar dos millones de euros anuales.
Tiene que haber otro camino. Y corresponde a los actuales gestores (mientras no lleguen otros) señalar la dirección en la que debe andar esta SAD. Si Álvaro Cervera lleva a buen puerto la nave esta temporada, ¿a qué se debe aspirar la próxima? ¿A la permanencia de nuevo? No veo yo al Tenerife reducido a ese objetivo mínimo más de un año. Tendrá que mirar hacia arriba. Y para ello, deberá gastar más (tendrá que convencer a la LFP de que obtendrá esos ingresos) y acertar luego de arriesgar en las contrataciones.
Es verdad que, metidos en el hoy para mañana, parece que importe poco lo que se vaya a hacer a partir de junio. Pero convendría que, en el Callejón del Combate, dedicaran un ratito a plantearse cómo se van a transformar de un recién ascendido con coartada a un soñador aspirante al ascenso. El paso, aunque sea por la trayectoria de los últimos 25 años, es obligado. Y puede que las decisiones de hoy tengan algo que ver con pasado mañana. El futuro de Ayoze, por ejemplo.