Redacción Deporpress | Cervera y Aitor Sanz, un reencuentro inesperado. Nueve años después, volverán a estar juntos para cerrar el círculo, ¿con final feliz? Cuando parecía que no volverían a cruzarse sus destinos, el fútbol ha tenido preparada una sorpresa inesperada en forma de ‘último baile’.
El 31 de enero de 2015 fue la última vez que Aitor Sanz y Álvaro Cervera compartieron los colores del representativo. Una fecha para el olvido, puesto que la derrota en Albacete (3-2) significó la destitución del técnico.
La respiración ha sido mutua desde siempre. De hecho, Quique Medina fichó a Aitor Sanz para el proyecto en Segunda División que dirigiría Cervera, procedente del Real Oviedo. Un 18 de agosto de 2013, el mediocentro madrileño debutaba con la casaca del representativo, dentro del primer encuentro en Segunda tras el ascenso a Hospitalet. Una titularidad gana a pulso para abrir el capítulo de una leyenda en blanco y azul.
Un lustro después, ambos pudieron reencontrarse en Primera, pero con la camiseta del Cádiz. El capitán rechazó una tentadora oferta para jugar en la ‘liga de las estrellas’ y de volver a coincidir con Álvaro Cervera. “Fue una tentación, pero por contrato, respeto y agradecimiento, mi presente está en el Tenerife”, llegó a decir el propio Sanz. Sobre el técnico, agregó que “es un entrenador con el que tengo una buena relación y no escondo que me gustaría volver a estar con él”.
Un deseo que se ha hecho realidad cuatro años después, aunque no en el contexto deseado por ninguno de los dos activos del Tenerife. Aitor Sanz tratará de ayudar en su regreso en 2025, que podría darse justamente cuando tenga el alta para volver a competir en Copa contra Osasuna, siempre que se cumplan los presagios de Pepe Mel.
La relación de amistad y admiración es recíproca. El propio Cervera felicitó a Sanz por sus 358 partidos que lo elevaban al podio histórico en clave blanquiazul. “A veces te piden cosas como estas y, según que jugador, cuesta hacerlo. Pero cuando me dijeron Aitor, dije que sí. Y cuando pregunté por qué era, me dijeron que cumplía su partido nº358, siendo el tercero en la historia del Tenerife”.
De hecho, contó cómo se gestó uno de los fichajes más importantes de la historia del club. “ “Un día, Robert (Roberto Perera) y yo jugamos un partido en la península y quisimos ir a verle por alguna referencia que teníamos. Lo vimos en el Tartiere y, cuando volvimos a la isla, dijimos que ese jugador tenía que estar en el Tenerife. Como entrenador y por cosas vividas desde dentro, que no conocen los demás, solo darle las gracias. Para los entrenadores, es una bendición tener personas como él. Más allá de que un jugador sea bueno o malo, depende de muchas cosas, pero las personas lo son dentro y fuera del vestuario. Para nosotros, es una ayuda tremenda tener jugadores como él. Se lo agradezco, le doy la enhorabuena por este homenaje. Ojalá podamos vernos en el futuro. Que esté orgulloso de su carrera, que ha sido un gran compañero, futbolista y capitán. Se lo dice alguien que no tiene nada que ganar o perder, sino que lo dice con el corazón, de alguien que no suele regalar el halago”.