Redacción Deporpress | Así vimos a los jugadores del Tenerife en Córdoba. El representativo vuelve a arrastrar su escudo por la península, en una nueva edición -cuántas van ya- de vergüenza durante una temporada cuya pesadilla es peor cada jornada que pasa. La misma imagen, donde ni el amor propio hizo acto de presencia para maquillar un partido que terminó en goleada.
Salvi Carrasco.- Poco pudo hacer en el primero, pero sí mucho más en el segundo tanto de los blanquiverdes. La sombra de Juan Soriano es demasiado grande (0).
David.- Demasiada responsabilidad para el canterano, al que todavía le queda para competir con enormes garantías en el fútbol profesional. Sufrió mucho con Adilson y el colegiado le perdonó la segunda amarilla a la media hora (0).
Gayá.- Tiene unas desconexiones alarmantes o errores puntuales impropios de futbolistas profesionales. Va justo, pero también le está tocando comerse muchos marrones. Esta vez empezó de central y terminó de lateral. Se come a su marca en el segundo gol (0).
León.- De los que menos desentonan dentro del despropósito defensivo insular, porque le da el nivel, pero ha caído también en la desidia (0).
Guerrero.- Le viene grande el Tenerife. Sufrió mucho por su banda, con el desequilibrio de Carracedo y las incorporaciones de Albarrán. No da el mínimo ni en defensa ni en ataque (0).
Diarra.- Más desafortunado de lo habitual en la toma de decisiones y en el criterio, pero a pesar de todo, sigue siendo de los mejores ante el pobre nivel individual y colectivo de sus compañeros (0).
Sergio González.- Desaparecido en combate, contagiado por un equipo muerto. No obstante, fue de los pocos que se asomó con peligro sobre el área rival (0).
Luismi.- Hasta el jugador más desequilibrante en clave blanquiazul parece haberse contagiado de toda la vorágine negativa. Apenas apareció en la primera mitad y lo intentó algo más tras vestuarios, pero poco. No obstante, su buena zurda generó varias ocasiones a balón parado (0).
Waldo.- Ni rastro del extremo desequilibrante de hace una o dos temporadas. Casi no le llegaron balones, pero se perdió sobre el césped. La única que salió de sus botas terminó en penalti, pero nada más. No llega al mínimo exigible (0).
Maikel Mesa.- No apareció en el Arcángel. Si bien su rol ayuda más a marcar diferencias con un equipo que pise área contraria –misión imposible en este Tenerife-, apenas ha aportado como engranaje en la mediapunta o cuando tuvo ocasión de llegar a la frontal del área (0).
Ángel.- Ni sus 37 años y su experiencia contrastada en la élite palian el exceso de responsabilidad que está sufriendo. Sin confianza, totalmente superado. En Córdoba, ni de penalti (0).
Gallego.- Ganó varias pugnas aéreas dentro del área, pero también este peleado con el gol (0).
Juande.- No salió esta vez en las fotos, pero su llegada ha sido también parte responsable –de quienes lo ficharon- en el paso atrás del Tenerife en la retaguardia (0).
Teto.- No ha aprovechado los minutos que le ha dado Mel en el centro del campo. Se fajó, pero no dio nada al equipo en el centro del campo (0).
Marlos.- Uno de esos fichajes que nadie entendió y que ha dejado retratado a quienes lo ficharon. Su única aportación fue una jugada al contragolpe donde forzó una amarilla del rival (0).
Dylan.- Al canterano le ha tocado comerse un marrón que nadie merece. Imposible crecer en un equipo en clara involución (-).