Redacción Deporpress | Las Palmas pone a prueba a un colista renovado. Si seis partidos atrás hubiesen preguntado a los aficionados de la UD Las Palmas si tendrían motivos para disfrutar de unas Navidades teñidas de tranquilidad, quizá la respuesta no habría tenido entonces los signos de esperanza que sí presenta hoy. Y en el contexto de esa excelente reacción en la gestión de Diego Martínez, se presentan en el calendario de los amarillos dos partidos como local ante rivales directos para cerrar el año 2024.
El primero de ellos es el único que deben tener en su periscopio los futbolistas de la UD Las Palmas. Es la visita de un Valladolid tocado por los resultados, pero de igual forma ilusionado con una puesta en acción tan impulsiva como han tenido los grancanarios.
El entrenador gallego ha puesto en aviso la peligrosidad de un rival que está muy condicionado por su situación clasificatoria, pero con nuevos bríos tras el cambio en el banquillo. Del aspecto psicológico de los futbolistas violetas ha hablado en la víspera el entrenador entrante -de momento- Álvaro Rubio.
Pero, se mire como se mire, es una ocasión para que la UD Las Palmas pueda dar un impulso nuevo en la clasificación. Y, de camino, romper la racha como local que esta temporada sólo conoce la victoria sobre el Girona.
No parece que Martínez tenga argumentos para modificar mucho de lo que bien se realizó frente al FC Barcelona, al menos en cuanto al once titular. Dos podrían ser las incógnitas. De una parte, el lateral zurdo donde el renacido Mika Mármol parece pugnar con Alex Muñoz. Y, de otra, conocer si el descanso que tuvo Essugo en la Copa le devuelve la frescura en el centro del campo.
En el Valladolid se cae su mejor pieza ofensiva, Raúl Moro, aunque todo ahora es una incógnita porque no valen como referencia lo realizado en la etapa de Pezzolano ni el inicio de Rubio en la Copa.
Las Palmas sabe que es una ocasión para el despegue. Y con sus aficionados como aliados debe entrar en pista ya sin demora.