Redacción Deporpress | La polémica termina con Las Palmas.Derrota en el Estadio de Gran Canaria. El 2-3 que firmó el Mallorca ante la UD Las Palmas está bañado con una decisión arbitral que ha roto el esfuerzo de los amarillos en una noche que pasó del 0-2 al 2-2 y, de forma inmerecida, al 2-3. El tanto de la victoria balear se produjo por una polémica jugada en la que, con la acción ya superada, el árbitro dio marcha atrás para señalar una falta en el área que resultó letal para los intereses grancanarios. Mojica anotó el tanto de una victoria amarga y que requerirá tila para calmar los ánimos.
El Mallorca logró en los primeros minutos llevar el partido al terreno que le convenía, incluso con mayor dominio del balón que Las Palmas. Los amarillos tenían muchas dificultades para iniciar sus jugadas desde la posición de Cillessen, con una presión balear muy osada. Y, a partir de ahí, su juego se demoraba o era previsible.
Aunque el primer intento fue para Fuster, en una acción combinada que acabó con un centro-chut que se paseó por la portería balear. Fue una jugada aislada porque las zonas de calor del encuentro estaban en el rectángulo defensivo local ante un rival que no dudó en colgar balones a ver si Muriqi los cazaba.
Tras esos minutos iniciales, la tarde fue tomando color. El juego se desarrollaba en una intensa batalla en la zona central, con evidencias de haberse estudiado ambos equipos para frustrar las conexiones entre sus piezas. Sin embargo, de nuevo fue Las Palmas la que llegó con mayor veneno al área. A los 27 minutos el público se levantó de sus asientos cuando Fabio Silva, a pase de Kirian, emitió un disparo cruzado que rechazó el poste. La jugada continuó con un segundo intento de Sandro, aunque Greif negó el gol despejando a córner.
Los jugadores de Diego Martínez tenían trabajo en abundancia en la zona central de la defensa. De Muriqi se encargaba Alex Suárez, pese a la diferencia de centímetros. Pero recibía el grancanario la ayuda de McKenna, a gusto cuando el balón llegaba desde las alturas, y de un laborioso Essugo que taponaba los huecos para posibles rematadores.
Cillessen se fue al descanso con sensación de tranquilidad. El meta holandés solo había intervenido para controlar balones cruzados o para dar el primer pase. Su colega Greif, en cambio había tenido varios sobresaltos en un partido en el que el 0-0 estaba instalado con mucha incertidumbre.
Y con un disgusto. Porque en la reanudación el Mallorca tomó la delantera al anotar Dani Rodríguez el 0-1 en la primera jugada. Los amarillos no lograron abortar la internada previa de Mateu, que dejó un balón para que su compañero lo enviara en las redes grancanarias.
El tanto balear fue un golpe en el mentón de Las Palmas del que trataba de levantarse … pero un segundo error en el marcaje permitió ampliar la ventaja al Mallorca, con un tanto de Robert Navarro. Habían pasado 10 minutos y los amarillos se veían ante una montaña que no había percibido en el periodo anterior.