Aleix Valero (Santa Cruz de Tenerife) | Un punto cobarde. El Tenerife no perdió, y sumó fuera de casa donde tanto le cuesta y ha firmado actuaciones vergonzantes como en Castellón y Granada, pero el punto de este lunes en Ferrol sabe a poco, a casi nada, por no decir a nada, contra un rival ahora mismo directo por la salvación.
Y aunque el Racing no se quedó con uno menos hasta a falta de cinco minutos (y prolongación) para el pitido final, a mí me dio la sensación de que el equipo llegó al partido firmando de antemano el punto, no perder, teniendo miedo a ganar. No solo en ese tramo, sino desde el mismo inicio de partido, desde el pnal de Pepe Mel de jugar arropado con una línea de cinco defensas y jugadores en el medio como sergio, Diarra y Aarón Martín, con escasa producción ofensiva.
Bien es cierto que no tiene mucho más donde elegir, pero en una segunda parte con el Ferrol neutralizado, eché en falta ambición para ir a por el partido de verdad. Tardó mucho Mel en hacer los cambios (insisto en que no había mucho más donde elegir), pero cuando tuvo que ir a por todas en el tramo final, con uno más, mantuvo los tres centrales. Pudo más el miedo a perder un punto que sumar dos más de los que llegarán a la isla cuando el equipo vuelva a la isla.
Como mal menor, al menos el Tenerife ya no es colista. 7 puntos de 36 posibles es una cifra de descenso, pero al menos el Cartagena (con 7 también) ya está por debajo. Para salir del pozo, lo que hay que hacer es sumar de tres en tres. Total, que este es el típico partido del que dirán los protagonistas «hay que hacer bueno el partido ganando en casa el domingo al Mirandés», pero claro…¿Serán capaces de hacerlo?