Redacción Deporpress | Nueva ocasión de abandonar el farolillo rojo para Las Palmas. La condición de colista de la clasificación, la cantidad de meses sin ganar un partido oficial, las dificultades añadidas por ausencias o el cúmulo de errores en los encuentros precedentes son los condimentos que deben sortear los jugadores de Luis Carrión. Pero si la mente cree, las piernas van a obedecer.
En las circunstancias actuales, ganar un partido para los futbolistas de la UD Las Palmas se ha convertido en un acto de fe. Porque pudieron hacerlo frente al Real Madrid o ante el Osasuna, merecieron más contra Sevilla, Athletic y a ratos con el Alavés, … pero la realidad es que esa victoria se ha ido aplazando y con ella el sacudirse lógicos estados de ansiedad.
Lo realizado hace unos días en Pamplona debe inspirar a Carrión y a sus jugadores para afrontar el choque ante el Betis, un rival que podrían considerar como el más equilibrado del campeonato: 2 victorias, 2 empates, 2 derrotas, 6 goles a favor y otros 6 en contra. Pero regresa a la isla con sus propias necesidades y tras encajar una derrota que ellos mismos interpretaron como injusta.
Las Palmas ha de modificar al menos su última línea de retaguardia, con cuatro piezas en la enfermería, aunque Álex Suárez -creyente en primera línea- se resiste a quedar fuera de los planes del técnico. En el resto de piezas Carrión podría no encontrar muchos argumentos para alterar lo visto en El Sadar, donde sobresalió el buen encaje de Essugo en el centro del campo, la movilidad de Moleiro y Sandro junto al olfato de Fabio Silva, que ha dado un nuevo sentido al juego del ariete.
Pero más allá de piezas y momento está la mente del jugador, el firmar a nivel colectivo un encuentro completo, intenso, sin errores de bulto y con puntería. Cuando todo ello se alinee, las piernas no van a parar.