Redacción Deporpress | Óscar Cano: «Esto es cuestión de lo caprichosa que es la pelota». El técnico granadino dio este lunes una rueda de prensa para despedirse del conjunto blanquiazul. En ella, visiblemente dolido, aseguró que le sorprendió su cese al estar en la quinta jornada liguera, aunque reconoció que «respetamos la decisión». Resumiendo el duro inicio de calendario y lo ‘injusto’ que puede llegar a ser el fútbol, Óscar Cano no considera que haya sido una víctima de la inestabilidad del club.
Antes de las palabras del ya ex entrenador del Tenerife, Mauro Pérez explicó que, «a nivel profesional y personal me he llevado una grata sorpresa». Asimismo, «me da pena, porque la valía de Óscar y del cuerpo técnico es muy alta. Hemos tenido que tomar la decisión por los resultados».
¿Cómo se le comunica su despido?: «Se me comunica ayer a media tarde por parte de José Miguel Garrido. Uno no se sorprende de este tipo de cuestiones, aunque lo único que hago cuando estoy en un club es decir lo que me gusta y lo que no a nivel privado. Se generó un clima increíble en el día a día y se queda uno con mal sabor de boca, porque, en la quinta jornada de una competición tan larga, a uno le suena a inexplicable. Tras 30 años en el fútbol, nada me sorprende. Así, tengo que respetar la decisión de la gente que manda. Vinimos aquí por ellos y son ellos quienes tienen que explicar los motivos. Me llevo un montón de amigos. Esto es fútbol y no tengo nada que reprochar. Un punto de 15 son números bajos, aunque es cierto que hemos tenido a muchos de los rivales que van a estar arriba y el equipo no es merecedor de ello. No me deja dormir el pensar qué hubiera pasado si tuviéramos tres puntos más. Con cuatro puntos no estaría aquí sentado. No hay una diferencia muy grande, pero los de arriba son los que mandan y no tengo nada que reprocharles».
¿Se lo esperaba?: «Se dice que en el fútbol hay que levantarse cada día pensando que puede ser el último día de trabajo. Yo no me lo esperaba. Es verdad que el equipo no ha mostrado su mejor cara, pero casi ningún equipo la ha mostrado. Nosotros hemos estado muy enganchados a los partidos y los rivales nos han tenido que ganar. Esto es cuestión de lo caprichosa que es la pelota. De haber ganado en Cádiz yo no estaría aquí sentado, o con el remate al palo de Enric en Eibar. Son acciones que desencadenan todo este tipo de situaciones. Ahora me toca mirar hacia adelante con fortaleza, pero esto cuesta y no he tenido una buena noche. Desde la lejanía animaré a este club en su objetivo de estar en playoffs».
¿Oportunidad perdida para él?: «No soy tan inteligente como para adivinar el fututo. No sé si ha sido la gran oportunidad de mi vida, pues igual pasado mañana decido no entrenar más. Haber pertenecido a una entidad como el Tenerife es algo único».
¿Hubiera hecho cosas diferentes?: «Cuando acaban todos los partidos y los entrenamientos, muchos piensan qué hubiera pasado si hubieran hecho tal cosa. Yo no me reprocho, ni nadie puede reprochármelo, que, desde que me despierto, vivo por y para el Tenerife. Soy una persona que se entrega en cuerpo y alma para que las cosas vayan bien. Cuando uno lo intenta de todas las maneras y se desvive por el equipo, no puede reprocharse nada. He estado en proyectos que han ascendido y, aun así, sentí que me quedaron cosas por hacer. Vamos a quedarnos con que, con el inicio tan fuerte de campeonato, no hemos tenido la pizca de fortuna. El equipo tuvo tramos de partidos donde no salieron las cosas, pero nunca hizo el ridículo.
Llamada del máximo accionista: «Cuando los resultados no se están dando, sabes que puede llegar esa llamado. José Miguel Garrido ha sido sincero conmigo desde que llegué. Gran parte de mi llegada aquí le corresponde a él. Lo he visto dolido. Un profesional ha fracasado, pero la amistad está por encima de todo. Es el dueño del club y el que decide lo que hacer, y no tengo ningún reproche».
Muestras de cariño del vestuario tras su cese: «Solo por llamadas y mensajes, aunque ahora intentaremos despedirnos de ellos. Me transmiten que estábamos juntos y cada derrota era un dolor conjunto. Tengo una gran relación con todos ellos. En esta profesión no puedes ser divo ni marcar distancias, por lo que yo trataba de ser muy cercano. La reacción de ellos es bonita, pues muchos han sentido que no era justa la decisión. Eso sí, tienen que acatarla porque lo que está por venir depende de los que juegan. No tengo ninguna queja de ellos ni de su modo de trabajar. Nos ha venido todo en contra y hay que acatar lo que diga el fútbol».
¿Puede ascender el Tenerife con esta plantilla?: «Cien por cien. Creo en ellos a pies juntillas. Sé la capacidad y calidad que tiene esta plantilla. Estoy totalmente convencido de que vienen dos meses exitosos en cuanto a puntos, hubiera estado yo o no. Ha sido un comienzo muy duro de Liga».
Disponible para el nuevo entrenador: «Somos profesionales. Yo no sé quien va a venir, pero lo que necesite aquí estaré. Cuando entro en un lugar intento que no me digan muchas cosas porque puedo generarme un perjuicio. No solo el nuevo entrenador, sino cualquier persona de este club me tendrá disponible».
¿Cabeza de turco?: «Son clubes muy grandes y siempre hay ruido. No creo que esté instrumentalizado. Si hay unos resultados que no son acode a lo que se pensaba, pues estoy fuera. No me he reunido con ningún presidente ni con ninguna propiedad para hablar de fútbol, de si pongo tres centrales o dos laterales zurdos. No me siento eso».
Opinión personal: «En la jornada cinco puedo pensar que no es justa, pero, si atendemos a lo que es el fútbol, había algunos entrenador que corrían peligro en esta última jornada. La realidad te devora y vivimos en un mundo de inmediatez. A la realidad no le importa lo que pensamos, podemos aceptarla o alejarte de ella. Empieza la Liga y la sensación que tenemos es que estamos en la jornada 40, pues se habla de finalísima en la jornada 3. Esto mueve mucha pasión y está así montado. No tengo ningún espíritu combativo contra nadie. Lo entiendo todo y sabemos lo que lleva el cargo de entrenador».
El último partido: «A mí me gustó mucho el equipo. A nivel de datos y estadísticos que tanto gustan, el Eibar, que suele avasallar a sus rivales, a nosotros nos hizo cuatro lanzamientos en su campo. Van primeros o segundos, y yo no sentí que fuesen mejor que nosotros. Hay síntomas de ello, como los dos cambios en el descanso. Cuando tuvimos que defender, lo hicimos a la altura y tuvimos dos ocasiones muy claras con Enric. Cuando nos hicieron el gol, jugamos en campo contrario y ellos no tuvieron ocasiones al contragolpe. El equipo, a los puntos, mereció ganar. Mi despido no tiene que ver con el último partido, sino con todos».