Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | Desalentador estreno del ‘nuevo’ Tenerife. La vida sigue igual para el representativo, que cada temporada tropieza en las mismas piedras: el desánimo, la desidia y el hartazgo. La carta de presentación del equipo dirigido por Óscar Cano deja un tono pesimista, aun sabiendo que esto acaba de empezar y que es muy largo.
Pero la primera lectura es clara: desánimo. Más allá de un nuevo proyecto, el equipo insular ofreció en el Nuevo Pepico Amat una puesta en escena que parecía una prolongación de la 23/24, asemejándose a una 43ª jornada en lugar de a la renovación de nuevas ilusiones. Sin fútbol, sin personalidad y con muchas lagunas, tanto en juego como en muchos jugadores que no estuvieron a la altura del escenario.
Ni el supuesto cambio de tendencia hacia un estilo de juego más propositivo se vio reflejado sobre el mejorable estado del césped del Nuevo Pepico Amat, que sin embargo no fue excusa para lo poco que generó el representativo blanquiazul.
Las piezas del dominó colocadas por Óscar Cano, que inició con un 4-2-3-1, no surtió el efecto deseado, dentro de un equipo desconectado donde cada uno parecía hacer la guerra por su cuenta. Los anfitriones tenían las ideas más claras: jugaban con una marcha más, mordían en cada jugada, tenían más balón y pisaban con mayor asiduidad el área contraria.
Ya en los primeros compases, Nacho Quintana inauguraba el contador de ocasiones para los azulgranas, pero su disparo se iba por encima del larguero (5’). El Tenerife se estaba mostrando como un equipo largo, sin un plan definido para superar la mayor presión de los de Dani Ponz.
Iván Chapela amplió el repertorio de ocasiones del Deportivo, con un chut que sacó Tomeu Nadal. Para ver al guardameta local, Dani Martín, hubo que esperar hasta el ecuador del primer acto, en un disparo desde media distancia de Ángel tras robo de Luismi en zona de tres cuartos que obligó a la estirada del arquero.
El cronómetro avanzaba con un Tenerife que seguía desdibujado, sin saber cómo reequilibrar a su favor el guion del choque. Los insulares funcionaban a base de impulsos, donde el escaso peligro llegaría en breves chispazos. De nuevo, desde las botas de Luismi, cuyo pase a la frontal del área fue rematado bastante alto por el ‘9’.
Con muchos jugadores blanquiazules fuera del partido, el escenario pudo ponerse más negro. En un agujero defensivo, el Tenerife cerró tarde y con poca contundencia, permitiendo un ataque en superioridad para un Eldense que no lo aprovechó (39’) por exceso de generosidad dentro del área. Corredera, otra vez más exigido en defensa que para labores ofensivas o de creación, llegó con lo justo para evitar un desenlace mayor. El 0-0 al descanso era la mejor noticia visto lo visto sobre el verde.
No hubo cambios en la pizarra ni sustituciones por parte de Óscar Cano, que mantuvo a los suyos con el esquema inicial. Sin plan B, el Eldense no tardó en encontrar un merecido premio, en una jugada fruto de la falta de entendimiento de Tomeu y Guerrero que terminó en una peligrosa falta en contra. La estrategia funcionó a las mil maravillas para los anfitriones, con Sergio Ortuño ejecutando una rosca perfecta que entró por la escuadra.
El Tenerife acusó el golpe y quedó KO. Los azulgranas estuvieron cerca de aprovecharlo, crecidos por resultados y sensaciones, pero no acertaron a la hora de dar el golpe definitivo a los tinerfeños. De hecho, Juande sacó el 2-0 bajo palos.
Y como el fútbol es caprichoso, Maikel Mesa se convirtió en el primer goleador blanquiazul de la 24/25 en un cabezazo manso que, contra todo pronóstico, se le escurrió a Dani Martín en un fallo impropio en categoría profesional. El representativo volvía a estar metido, más por demérito contrario que por méritos propios.
Con el empate, Cano empezó a refrescar con la entrada de hombres desde el banquillo: primero, con Medrano y Sergio; y luego, con la inclusión de Diarra y Cantero. El técnico blanquiazul cambiaba a sus dos pivotes, pero mantenía la misma estructura.
Pero ni el impulso del empate tapó las enormes carencias de este nuevo Tenerife. En otro error defensivo grosero, la zaga se mostró poco contundente y con una falta de tensión tremenda, que derivó en una segunda jugada aprovechada por Álex Bernal para confirmar el desastre (79’).
Cano se jugó el último recurso, quitando a Ángel para dar entrada a Gallego, en una muestra de intenciones para un juego más directo. Sin embargo, las sensaciones invitaban a ver un 3-1 más cercano que el hipotético 2-2, ya que el Eldense seguía mordiendo mientras el Tenerife se encontraba sin brújula.
El Tenerife lo intentó sin mucha decisión, aunque tuvo ocasiones para empatarlo. Gallego probó suerte con un disparo desde la frontal del área que se fue alto (86′). Ya con el Eldense arrinconado en defensa, Dani Martín se rehizo del error en el gol de Maikel Mesa: primero, con una mano prodigiosa ante un disparo de Cantero hacia el palo corto (96′); y más tarde con un disparo en el área chica de Sergio González, que sacaba tras tocar en el suelo (97′). Mucho trabajo por delante para los de Óscar Cano.
FICHA TÉCNICA
CD Eldense (2): Dani Martín; Víctor García (Fran Gámez, 88′), Íñigo Piña, Marc Mateu (Godoy, 88′), Dumic, Sergio Ortuño, Timor, Joel Jorquera, Iván Chapela (Cris Montes, 70’), Quintana (Nacho, 88′) y Juanto Ortuño (Álex Bernal, 61’).
Entrenador: Dani Ponz.
CD Tenerife (1): Tomeu Nadal; Mellot, Juande, José León, Guerrero (Medrano, 65’); Bodiger (Sergio González, 65’), Corredera (Diarra, 73’), Luismi Cruz, Waldo (Cantero, 73’), Maikel Mesa; y Ángel (Gallego, 80’).
Entrenador: Óscar Cano.
Goles: 1-0, Sergio Ortuño con un disparo por la escuadra (54’); 1-1, Maikel Mesa cabecea y el balón se le escurre entre las manos a Dani Martín (64’); 2-1, Álex Bernal remata dentro del área en segunda jugada (79’).
Árbitro: Óliver de la Fuente Ramos (Comité Castilla y León). VAR: Aitor Gorostegui Fernández (Comité País Vasco). Amonestó por los locales a Álex Bernal; y en los visitantes a Tomeu Nadal, Sergio González y Diarra.
Incidencias: Encuentro correspondiente a la primera jornada de LaLiga Hypermotion, disputado en el Nuevo Pepico Amat ante 4.168 espectadores. El Eldense vistió con su equipación local azulgrana; y el Tenerife completamente de blanco, con la camiseta del aspa.