Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | Nacho: «Hubo contradicciones entre lo prometido y ofrecido». El lateral atienda a Deporpress después de finalizar su ciclo en la isla, donde explica cómo se ha desarrollado el caldo de cultivo desde su previsible renovación a su salida. Por otro lado, explica su visión relativa al bajo protagonismo que tuvo en los esquemas de Garitano.
Dani Cerdeña: Se acaba su ciclo en el Tenerife. ¿Con qué sabor se marcha?
Nacho Martínez: El balance es positivo porque he vivido una buena experiencia en la isla. Evidentemente, no ha terminado como todos esperábamos, pero me ha servido para conocer gente maravillosa. Me marcho con la sensación de haberlo dado todo en clave deportiva y haber crecido en clave personal.
DC: ¿Cuáles son sus próximos pasos deportivos?
NM: No estoy cerrado a nada. Sigo valorando cosas que van saliendo, esperando una oportunidad que me complete y me haga crecer tanto como jugador como persona.
DC: Meses atrás, su continuidad en el Tenerife parecía clara, pero finalmente todo se torció. ¿Qué sucedió durante ese proceso?
NM: Se ha dado de una forma un poco rara, ya que desde el club me habían transmitido siempre que quería que continuase y que era una pieza fundamental, que no habría ningún problema y que estuviese tranquilo. Pero cuando se me transmite la realidad, veo que el club no apuesta por mí deportivamente. Cuando uno nota o intuye que no apuestan por uno, lógicamente no tiene sentido seguir. Tengo claro que lo he dado todo hasta el final. Me marcho con la conciencia tranquila.
DC: Cuando es consciente de que su ciclo termina en la isla, ¿recibió alguna explicación?
NM: Una explicación propiamente dicha, no. La propuesta que me mandan no estaba en consonancia con lo que me habían comunicado, lo cual resulta contradictorio. Ahí intuía que no estaban por la labor de que siguiera en el Tenerife. Cuando las dos partes no están en la misma línea es normal que no se llegue a un acuerdo.
DC: Fallaron también las formas, más cuando estaba dispuesto a renovar.
NM: Sí. Siempre estuve tranquilo porque la parcela deportiva me la transmitía, diciéndome que sentándonos estaría solucionado en 24 horas. Los mensajes que me llegaban era que sería una pieza importante del proyecto. Me comentaba que cuando pasas de los 30 años, se ofrecía un año de contrato, pero que a mí me ofrecerían más. No sé quién toma la decisión, pero cuando llega la propuesta se produce esa contradicción entre lo que me prometieron y lo que me ofrecen. Me sentí contrariado.
DC: En términos colectivos, ¿qué falla después de un arranque ilusionante?
NM: Es un cúmulo de pequeñas cosas. Los jugadores somos quienes estamos en el campo y quizás no nos autoexigimos el nivel para estar lo más arriba posible, pero creo que todo lo que rodea al club tampoco llegó a ese nivel para mantenernos en lo más alto, más cuando habíamos arrancado en un gran estado de forma.
DC: Desde fuera, sorprendió su bajo protagonismo con Garitano, incluso tras la lesión de Medrano, donde llegó a elegir por delante a centrales como laterales estando usted disponible. ¿El técnico le dio explicaciones?
NM: Uno no se lo toma bien cuando el año anterior había demostrado estar a un gran nivel. Cuando uno no entra en los planes del entrenador, no puede hacer nada. He intentado ganarme su confianza en el día a día, pero hubo momentos en los que (Garitano) ha demostrado con hechos que no contaba conmigo en lo deportivo. Y no pasa nada, ya que cada entrenador tiene su propia forma de ver el fútbol y de sacar el máximo partido a sus jugadores. Es cierto que hubo fases en las que me encontré bien, pero el míster no contaba conmigo. Nunca le he reprochado nada, pero creo que tanto en mi posición como en otras demarcaciones, el míster no ha aprovechado los buenos momentos de cada jugador y puede que el equipo se haya visto afectado por ello. Siempre he intentado poner mi trabajo y calidad al servicio del equipo.
DC: Es la antítesis de lo que sucedió con Ramis, con quien fue pieza indiscutible y ofreció un rendimiento altísimo.
NM: La confianza es muy importante. Cuando tienes una regularidad y ves que tanto el club como el cuerpo técnico confían en uno pues todo va más rodado. En cambio, si juegas un partido y otro no, y luego juegas tres seguidos para quedarte fuera en los cuatro siguientes, pues es difícil mantener el nivel. Es obvio en el Tenerife y en cualquier otro equipo.