Redacción Deporpress | La plantilla del Tenerife, a examen. Termina una temporada desilusionante en el seno blanquiazul, c0n un ritmo que ha caído en picado para firmar una campaña más abonada al terreno de sinsabores. Como realizamos al final de cada temporada en Deporpress, procedemos al análisis individual de cada futbolista, así como del máximo responsable del cuerpo técnico.
Juan Soriano (9).- Se marcha como uno de los mejores porteros del Tenerife de los últimos tiempos. Un seguro bajo palos y que ha sido insustituible durante sus tres temporadas en la isla, con un rendimiento extraordinario. Seguro en el juego aéreo, con personalidad y también hábil en reflejos, su sitio está en Primera. Deja un hueco enorme y se despide con un MVP bajo sus brazos.
Tomeu Nadal (6).- Un arquero veterano, con muchos años bajo palos y que demuestra personalidad, no solo en la portería. Ha cumplido en las ocasionales veces que le ha tocado sustituir a Soriano, aunque deja dudas en ciertos aspectos, como a la hora de imponerse en su área en el juego aéreo.
Jérémy Mellot (7).- El francés siempre cumple. Uno de los mejores laterales en labores defensivas y cumplidor en la faceta atacante. Tenerlo atado es una gran noticia para el Tenerife, que se reserva a uno de los mejores jugadores de plata en su posición.
Aitor Buñuel (3).- La diferencia de prestaciones con su competencia directa ha sido evidente durante estas temporadas. El de Tafalla ha tenido problemas para cubrir la larga sombra de Mellot, menos eficiente técnicamente y en las labores ofensivas y defensivas. No seguirá en la isla.
Jesús Belza (5).- Empezó fuerte, siendo una de las grandes apuestas de Garitano a principios de temporada. Cumplió cuando le tocó de lateral y también de extremo, debido a su polivalencia. Dejó buenos detalles, aunque no pudo derribar la puerta y terminó volviendo al filial.
José Amo (6).- Un central contundente, que no se anda con chiquitas y que es muy certero a la hora de marcar a sus rivales, lo cual también le juega a veces malas pasadas por ese exceso de ímpetu. No obstante, aprueba en su primer año como blanquiazul, siendo uno de los habituales en el once.
José León (7).- Es el líder de la zaga blanquiazul. Cuando no está, el Tenerife defiende peor. Otorga sobriedad y seguridad. Por suerte, el tratamiento conservador le funcionó y se perdió menos tiempo de lo esperado. A día de hoy, es insustituible en su demarcación.
Nikola Sipcic (6).- Ha cumplido cuando le ha tocado vestirse de corto. Errores puntuales empañan una puesta en escena que casi siempre es sobria. No ha contado con tanta confianza a las órdenes de Garitano, y a pesar del cambio en el banquillo, su futuro es una incógnita pese a tener contrato. En el juego aéreo, es el mejor recurso del Tenerife.
Loïc Williams (6).- Una de las sorpresas positivas de una decepcionante temporada colectiva. Venía para rodarse con el ‘B’ y terminó instalado a las primeras de cambio con los mayores. Un primer año en el fútbol profesional solvente, pero con margen de crecimiento. Debe medir mejor en ciertas ocasiones. Gana puntos más cerca de la portería que lejos de la misma.
Nacho (6).- Probablemente, su adiós vaya a ser una de las bajas más sentidas en la plantilla. Sin confianza en los planes de Garitano, su veteranía y vocación para incorporarse al ataque ofrece enormes recurso al Tenerife cuando se estira hacia adelante.
Fer Medrano (7).- Uno de los fichajes con más futuro. Tuvo un inicio fulgurante, ganándose el puesto con merecimiento, con mucha capacidad para pisar área contraria. No obstante, las lesiones le lastraron una prometedora progresión. Un hombro que se ha convertido en un quebradero de cabeza para él y que, tras la primera lesión, le costó más volver a su ritmo inicial. Pero es una esperanza para el devenir en el carril insular.
Yann Bodiger (3).- Se había vendido como uno de los fichajes que opositaban a la titularidad indiscutible. Llegado en las últimas horas de mercado, no ha cumplido con las expectativas. Su ritmo al trote, donde se ha visto señalado en determinadas acciones defensivas, se une a una faceta creativa donde ha arriesgado poco. Se espera mucho más de él.
Álex Corredera (6).- De más a menos. Empezó como un cohete, siendo el ‘obrero’ en sala de máquinas, como jugador con más kilómetros en cada partido en los insulares. Un esfuerzo incansable, pero cuya gasolina fue perdiendo chispa. No termina de conseguir algunas de sus metas, como son pisar más área y aumentar sus registros goleadores. En sala de máquinas, el Tenerife necesita más de él.
Sergio González (6).- El multiusos del Tenerife. Su polivalencia le otorga la posibilidad de cumplir tanto de mediocentro de contención como de central. Uno de esos futbolistas cumplidores y trabajadores que necesitan todas las plantillas.
Aitor Sanz (7).- Cumplida la cuarentena, continúa siendo el mejor mediocentro del equipo. Una cualidad que habla muy bien de él, pero que pone en evidencia a aquellos que están destinados a coger su relevo. Con su edad, no le queda energía para ser el líder durante tiempo prolongado en el campo.
Javi Alonso (-).- Casi toda la temporada fuera de juego por su grave lesión. Apenas tuvo un goteo de minutos, sin tiempo para valorar su regreso.
Pablo Hernández (-).- Con más rodaje en Copa que en Liga, pero muy por debajo de lo esperado en participación, sobre todo a raíz de que se le hiciera ficha del primer equipo tras la lesión de Aitor Sanz. Tuvo que marcharse a Melilla para buscarse minutos.
Dylan (-).- Una de las promesas de los últimos tiempos, que viene de firmar un grandísimo año en el filial, pero que no termina de instalarse entre los mayores. Ante el Valladolid, dio muestras de su calidad con un pase al alcance de muy pocos que posibilitó el gol de Ángel.
Dani Fernández (-).- Un cadete con mucho futuro, parte culpable del campeonato de Canarias del filial blanquiazul. Mucho talento en sus botas, pudo jugar con los mayores en el Heliodoro y estuvo a centímetros de firmar su primer gol como profesional.
Luismi Cruz (7).- Un jugador de chispazos, con un margen de mejora brutal. De los pocos regateadores que hay en el equipo y que puedan marcar el curso de un partido en términos individuales. Cuatro goles, cuatro asistencias y uno de los que más penaltis provocaron a favor de los suyos en toda la Segunda División. Si la compra sale bien y da un paso adelante, puede dar mucho rédito en un futuro.
Álvaro Jiménez (2).- Decepcionante. Su paso por el Tenerife desde la llegada en enero no llega al aprobado. Vacío en el capítulo de goles y asistencias, casi siempre eligió mal dentro del campo. La lesión terminó por borrarlo del panorama.
Elady Zorrilla (4).- Un suspenso que llega por su limitado bagaje con Garitano. No se entendió con él y nunca estuvo cómodo sobre el terreno de juego. Su salida a Huesca ha sido la mejor decisión, donde se ha reivindicado para recuperar su olfato goleador (cinco dianas).
Mo Dauda (2).- Se quedó con afán reivindicativo, pero rindió igual o peor que en su primera temporada en la isla. Viciado y con ganas de demostrar su valía, rara vez acertó pese a intentarlo sobre el terreno de juego. Un exceso de ímpetu que también le jugó malas pasadas en forma de expulsiones. En Elda tampoco ha logrado mejorar sus prestaciones.
Teto (7).- De menos a más. No terminó de tener demasiada continuidad con Garitano hasta la recta final, donde ha ido ganando confianza y le ha tocado parar cuando mejor estaba. Tres goles y dos asistencias para la causa en 37 partidos. Que el canterano siga con su progresión sería mejor para él, para el club y para los que vienen pisando fuerte desde abajo.
Roberto López (8).- Un futbolista de contrastes. Con una zurda de oro y un enorme golpeo, participa del juego menos de lo que requiere su posición como conector entre el mediocampo y la delantera. Tiende a desaparecer en los partidos, aunque es de los que más kilómetros recorre. Físicamente, le costaba terminar los partidos, pero lo ha ido corrigiendo con el paso del curso. En cuestión de números, su huella queda fuera de toda duda, copiando los números que hizo en el Mirandés: siete goles y cuatro asistencias.
Álvaro Romero (5).- Es la gran incógnita. Tiene desparpajo, gracias a su bajo centro de gravedad. Dejó minutos interesantes sobre el verde, a pesar de ser uno de los jugadores menos preferidos de Garitano. Su rol limitado con el técnico vasco, unido a las graves lesiones que parecen no tener fin, empiezan a agotar el tiempo de un futbolista aún pendiente de reivindicarse en el fútbol profesional.
Yanis Rahmani (3).- Mejor que su acompañante en el mercado invernal, pero con un rendimiento insuficiente. Y eso que Garitano apostó por él en incontables ocasiones, pero se marcha de Tenerife con un pobre bagaje, sin goles ni asistencias.
Alassan (5).- Más del agrado de aficionados que del entrenador. Salió a Melilla en búsqueda de minutos, después de ser poco utilizado por Garitano, incluso en contextos donde podía explotar su mejor baza: su explosividad y cambios de ritmo, así como su atrevimiento en el uno contra uno, para partidos con el rival encerrado en área propia.
Cacho (-).- Menos de media hora liguera con los blanquiazules. Jugador clave en el filial, pero aún con un recorrido discreto en el primer equipo.
Waldo Rubio (4).- Empezó como un cohete, siendo un gran recurso por su explosividad en los cortos ataques del Tenerife. Un gol y tres asistencias en los seis primeros partidos, pero fue uno de los que más acusó el bajón generalizado del equipo. No terminó de encontrar de nuevo su momento y las lesiones terminaron de rematarlo… otra vez.
Enric Gallego (5).- Su trabajo por y para el equipo están fuera de toda duda, y pese a que el colectivo no ha acompañado, sus números están lejos del caché que precede al delantero catalán, que ha completado el peor de sus tres cursos en la isla, no solo en el ámbito goleador. Un rendimiento parecido al de Waldo, ya que empezó con muy buen tono, pero fue cayendo en prestaciones hasta ser rematado por la lesión.
Ángel (8).- Su fichaje generaba a partes iguales ilusión e interrogantes sobre su estado físico, pero ha demostrado que lleva el gol en la sangre. Pese a haber jugado menos minutos de los que ha merecido, ha vuelto a firmar unos números notables: once goles y una asistencia, saliendo muchas veces como revulsivo. Pudieron ser más, pero termina la temporada como el máximo goleador insular, único en doble dígito.
Ethyan (-).- Pese a haber jugado cuatro ratos, ha dejado mejores sensaciones que en temporadas anteriores. Máximo goleador en el ascenso del filial a Segunda RFEF, ha ganado en madurez y consistencia. Este curso, dio una asistencia a su compañero Teto para colaborar en un triunfo blanquiazul.
Salifo (-).- Apenas trece minutos sobre el verde, sin tiempo para valoración. No obstante, ha sido un jugador importante en los esquemas de Mazinho para el ascenso del ‘B’.
Garitano (3).- El técnico vasco no ha dado con la tecla en su retorno a los banquillos. La ciega confianza de la alta cúpula se le ha vuelto en contra, con un desgaste ascendente que hizo que el aficionado se posicionara, casi por unanimidad, en su contra por los pobres resultados. No otorgó soluciones desde el banquillo y agotó pronto su fórmula desde que los rivales le pillaron el truquillo al estilo del Tenerife. Cierto es que las lesiones tampoco ayudaron, pero se convirtieron en la excusa perfecta para echar balones fuera. Una relación desgastada que terminó con una confrontación con los diferentes sectores.